dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Dos mujeres, la madre y su ágil hija,
son en todo distintas. La señora
cuando se me desnuda siempre llora
mi alma y queda muy flácida mi pija.
La señora me enseña su rendija
y la niña una gruta a la que adora
mi enloquecida pija sin demora.
Para mi sed beber de la vasija
que la niña me niega y que me ofrece
la madre picarona y tan amable
que temo claudicar a su deseo,
pero por más que miro no me crece
lo que debe crecer para que allí hable
mi pija en la rendija que viseo.
Eladio Parreño Elías
17-Agosto-2012
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