salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reposando en la roca e inclinado en los musgos
mido en la soledad de la dulce marea
la alegre noche blanda trepidando en mi oído.
Del descanso a lo dulce, de lo alegre a la tierra.
Roca nocturna y áspera: en mis ruegos soy tuyo.
¡Oh! mar arrebatado, muchos somos "el mismo".
Igualada la noche se parece al Olimpo:
oye Zeus desde el templo y yo canto a su estrella.
Un cálido bostezo en lo obscuro a mi lado,
se desliza tan suave que se enrolla en mis brazos.
Abres mujer los ojos de oro azul, vida y muerte.
Clara brillante musa, ¡nacerá nuestro niño!
Resuenan los pulmones del amor concebido.
Dilatando tu sexo ella asoma su cara.
Bendición de las horas cuando ruego por todos.
Es niña en tu capullo, y a la luz, navidad.
mido en la soledad de la dulce marea
la alegre noche blanda trepidando en mi oído.
Del descanso a lo dulce, de lo alegre a la tierra.
Roca nocturna y áspera: en mis ruegos soy tuyo.
¡Oh! mar arrebatado, muchos somos "el mismo".
Igualada la noche se parece al Olimpo:
oye Zeus desde el templo y yo canto a su estrella.
Un cálido bostezo en lo obscuro a mi lado,
se desliza tan suave que se enrolla en mis brazos.
Abres mujer los ojos de oro azul, vida y muerte.
Clara brillante musa, ¡nacerá nuestro niño!
Resuenan los pulmones del amor concebido.
Dilatando tu sexo ella asoma su cara.
Bendición de las horas cuando ruego por todos.
Es niña en tu capullo, y a la luz, navidad.