Residente de un sueño

danie

solo un pensamiento...
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!
 
Última edición:
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!

Muy bonito tu poema estimado Danie, de algo sirven los sueños, a veces para escapar y otras para perseguirlos, mis saludos con afecto.
 
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!
Me encantó leerte Dani. Hay mucha profundidad y certeza en estas letras. Algo me identificó en ellas, y es que a veces el extraviarmos por los caminos de las quimeras nos salva un tanto de la realidad cruel . A veces....
APLAUSOS Dani. Besos.
 
Última edición:
me gusta el poema, pero su mayor fuerza está en esos versos finales, que lo rematan y llegan con una buena voz lírica, que emociona. Saludos
 
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!
un sueño profundo y bello, abrazos
 
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!

Extraviado o nó, siempre bien hallado eres en el corazón. Personalmente creo, que cuando creemos extraviarnos de lo que buscamos, es cuando más nos acercamos a lo que verdaderamente necesitamos.
Un gusto reflexionar contigo DANIE. Alegre paz amigo.
Vidal


 
Pues si que vale ese extravío en "el mar de una plegaria azul", sueños siempre son empeños... Un gusto leerte estimado Danie. Un fuerte abrazo Poeta.
 
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!
Y qué bueno es perderse con tan buen tino y documentarlo con tanta excelencia. Un placer de lectura, Danie.
Saludo cordial.
 
Me extravié en los músculos febriles
de los cuerpos enlazados.
En el sudor y en los gemidos de los instantes,
guardados en los cajones,
con sus botones y broches fijándolos a la memoria.
En los tendones que sujetan las sonrisas
y también en los lagrimales de los llantos.

En los rezos de los húmedos labios
que acarician la ansiedad, los rubores, las rojas lujurias,
las invocaciones de las alondras del alba…

Me extravié,
sin darme cuenta que me había perdido,
en la mar de una plegaria azul
que libera a los abriles de las cadenas de las angustias.

¡Qué bueno que me extravié!
Tuve suerte al perderme dentro del corazón
y así olvidar mi cuerpo vacío de herrumbre.
¡Qué bueno que me extravié!
Así pude relegar a las dudas
y sus cenizas haciendo brechas en el tiempo,
así pude residir en el cauce de este sueño.



Posdata: así se vuelve muy fácil escribirle a un sueño. ¡Dios, qué fácil es!
Me gusta muchísimo este poema Danie, lo leí muchas veces y me resulta excelente en el tema, el fondo y la forma. ¡Gracias por escribir! Abrabesos.
 

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