Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Respiro.
Sólo puedo sentir.
Sentir como si el mundo fuese una jungla.
Sentir como si viviera en una pecera.
Sentir que nos alimentan
y nos engordan.
Sentir sólo puedo sentir.
¿Quién es ésta Yo?
Nací de un vacío.
Nací de la pérdida de un verdadero cómplice amante amigo.
Nací y morí al mismo instante.
Nací de su infinita ausencia.
Ésta Yo,
Grita
Llora
Ríe
y sobre todo escribe.
Él me salvó,
de mí misma,
salvó a ésta Yo.
La resucitó.
Como ése último aliento,
la besó y falleció.
Mi hombre poeta,
Habita en mis locas letras.
Mientras escribo,
Él sigue vivo.
Por éso escribo.
Para mantenerle vivo.
Me dejaba pensar por mí misma.
Me dejaba ser quién yo quisiera ser.
Me dejaba libre.
Me decía:
Siéntate,
Relájate y disfruta del espectáculo.
Quiero escribirle el resto de mi vida.
Así nunca le podré olvidar.
¿Es complicado?
¿Pero quién dijo que sería fácil?
El silencio mata la poesía.
No quiero silencios en mi existencia.
Tan dificil y tan fácil como eso.
Lograr ese punto intermedio.
Aprender a desaprender escribiendo.
Así me siento.
Y ésta noche me duele más que otras noches porque simplemente extraño ésa palabra exacta que él siempre encontraba para sacarme del pozo.
No puedo estar en silencio.
A él no le gustaría.
¿Dónde andas?
- Aldonza,
Respira.
Siempre te ríes y dices que no eres mi muro de lamentaciones.
Déjame llorar.
Estoy derribada.
Déjame llorar.
Déjame llorar
y para colmo.....
se terminó tu helado.
¿Y ahora qué puedo yo hacer?
Escribirte un te quiero.
Te quiero.
Son dos,
lo siento.
Se me escapó.
Sólo puedo sentir.
Sentir como si el mundo fuese una jungla.
Sentir como si viviera en una pecera.
Sentir que nos alimentan
y nos engordan.
Sentir sólo puedo sentir.
¿Quién es ésta Yo?
Nací de un vacío.
Nací de la pérdida de un verdadero cómplice amante amigo.
Nací y morí al mismo instante.
Nací de su infinita ausencia.
Ésta Yo,
Grita
Llora
Ríe
y sobre todo escribe.
Él me salvó,
de mí misma,
salvó a ésta Yo.
La resucitó.
Como ése último aliento,
la besó y falleció.
Mi hombre poeta,
Habita en mis locas letras.
Mientras escribo,
Él sigue vivo.
Por éso escribo.
Para mantenerle vivo.
Me dejaba pensar por mí misma.
Me dejaba ser quién yo quisiera ser.
Me dejaba libre.
Me decía:
Siéntate,
Relájate y disfruta del espectáculo.
Quiero escribirle el resto de mi vida.
Así nunca le podré olvidar.
¿Es complicado?
¿Pero quién dijo que sería fácil?
El silencio mata la poesía.
No quiero silencios en mi existencia.
Tan dificil y tan fácil como eso.
Lograr ese punto intermedio.
Aprender a desaprender escribiendo.
Así me siento.
Y ésta noche me duele más que otras noches porque simplemente extraño ésa palabra exacta que él siempre encontraba para sacarme del pozo.
No puedo estar en silencio.
A él no le gustaría.
¿Dónde andas?
- Aldonza,
Respira.
Siempre te ríes y dices que no eres mi muro de lamentaciones.
Déjame llorar.
Estoy derribada.
Déjame llorar.
Déjame llorar
y para colmo.....
se terminó tu helado.
¿Y ahora qué puedo yo hacer?
Escribirte un te quiero.
Te quiero.
Son dos,
lo siento.
Se me escapó.
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