Madurez.
Aquella rosa blanca en mi niñez
transmutó como efecto de los daños
provocados por tantos desengaños
que me hacían vivir con lobreguez.
De premio me llegó la madurez,
con ella la sapiencia de los años,
que se forja subiendo los peldaños
con ensayo y error más sensatez.
La forma tan absurda en que vivía
con franca inexperiencia para obrar:
sirvió para obtener lo que hoy valoro.
Procuro que mi paso día a día
eluda los escollos al andar.
Entrego a los demás lo que atesoro.
Maravilloso soneto Elbita, la madurez para mi es un regalo de la vida,
esta claridad de ideas, que de repente empiezan a tomar su justo lugar
en mi cabeza y en mi corazón, para mi ha sido luz, y eso trato de entregar.
Gracias amiga linda por estas inspiradoras letras que nos dejas. Besitos
cariñosos apretados en tus mejillas.