Os dejo este ya antiguo poema que en su momento dediqué a Venus:
A UNA DIVA DIVINA
Venid todos, yo reclamo
vuestra presencia en la plaza,
no miento, no es añagaza,
lo que os presento y declamo.
Acudid, traed un ramo.
con flores de mil colores
y de sutiles olores
para rendir pleitesía
a Venus que en este día
viene a ofrecer sus favores.
Venid, veréis la mujer
más bella del universo,
preparad un lindo verso
que ensalce todo su ser.
Es maravilloso ver
tal perfección en la tierra,
los fulgores de la sierra,
verde, bañada en el sol,
sonrosado su arrebol,
llega pidiéndonos guerra.
Guerra de versos reclama
con sugerente poesía,
a todos nos desafía
con ardorosa proclama.
Venid, encended la llama
que alimente vuestro estro
pues habrá que ser muy diestro
para en la justa vencer
a esta adorable mujer
y no pasar por cabestro.
Venid, acudid poetas,
bardos, gnomos y juglares,
cruzad llanuras y mares
y llegad como saetas.
Demostrad que sois aetas
de sin par inspiración,
que al amor, a la pasión,
a la tristeza o pesares
sabéis dedicar cantares
con singular emoción.
Venid, oid al juglar
que nos dice ser mujer
y que amada quiere ser
pues su destino es amar.
Venid, oid su cantar,
su voz de alondra bravía
que al alba con alegría
canta por su libertad.
Venid, admirad, amad,
a esta mujer que es poesía.
Ved, amigos romanceros
que ha bajado del Parnaso
una Diva, abridle paso
con laureles y romeros.
Callad niños vocingleros
y escuchad con atención,
os llenaran de emoción
rimas de luna y estrellas,
os embriagaran la bellas
palabras de su canción.
Ved a la reina fulgente
luciendo gran esplendor,
maravilla al trovador
con su garganta doliente.
Con entonación ardiente
recita en versos dolores
de enamorados amores.
Arias de pasiones locas
sollozando van en bocas
de poetas soñadores.
Ved su cuerpo de sirena,
fundíos en su mirada
sus ojos de enamorada
no se enturbian por la pena.
Su boca fresa encadena
pues sus labios sensuales
invitan a los mortales
a ser sus felices dueños,
serán solo hermosos sueños,
no hay amores terrenales.