salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Río arriba me late el corazón -la mañana es limpia- y el río también late aprisa. La siento,la veo,está a mi lado.Me siento a orillas del agua,mojo el calor de este pecho sudoroso,dando latidos.Sereno la inquietud.Miro la corriente cristalina: "nuestras vidas son los ríos...",me recita Jorge Manrique. Asoma una gruesa lágrima en las pestañas.Los pies juguetean con el cristal del río.Me entro en mí y el pensamiento se ablanda,el recuerdo es agua:"ya te acordarás mucho de mí",decíame en los atardeceres,sentados frente al Genil donde esperábamos que la luna -eclipse total,anaranjada- nos besara el mutuo mirar, viendo sus ojos que se le teñían de un velo acuoso,traslúcido
resentía el ocaso del vivir -voy a durar poco tiempo-.Se cruzaban los mirares (ahora sí la quiero -se ama lo que no se tiene-) y el adentro calladamente manaba fuente de sentimientos.
Me levanté,seguí río arriba entre borbotones y aves cantarinas de entre los juncos,de entre las zarzas,de entre los abedules, de entre los fresnos, de entre la hierba...Gran delicia andar por la verde orilla.Me separé del riachuelo.Un camino conducía a la Fuente de los Amores:quería beber de ella.La vereda se bifurcó en varias.¿Qué hacer? ¿Cuál tomaré? Me vino la vacilación:decidirme ante las posibilidades.La razón se hunde en la perplejidad y descubre más el fondo.Es preferible un golpe cordial de aventura -cara o cruz-.Me quedé perplejo ante la duda.Me acordé de "¿Dónde habrá ido a cazar/ el pequeño cazador de libélulas?" El impulso me hizo tomar la de enmedio.A mi izquierda,el discurrir del río; a mi derecha,la autovía de los coches.Por el centro iban mis pasos.Cerquita oí el caño caer agua. Llegué.Un letrero:la fuente de los amores, a la sombra de un avellano.Me limpié el sudor.Sobre una piedra hice asiento.Me entretuve viendo caer el caño.Me aproximo,puse mis labios resecos en el chorro,el agua me resbalaba por entre la camisa,dentro.Bebí del líquido cristalino.Vuelvo a estar lleno de amore,me dije.
Esa noche soñé...Amaneció -¿qué método usaré para dar con su espíritu cuanto antes ?, me dije ávido de verla,de sentirla,de amarla
Me levanté,seguí río arriba entre borbotones y aves cantarinas de entre los juncos,de entre las zarzas,de entre los abedules, de entre los fresnos, de entre la hierba...Gran delicia andar por la verde orilla.Me separé del riachuelo.Un camino conducía a la Fuente de los Amores:quería beber de ella.La vereda se bifurcó en varias.¿Qué hacer? ¿Cuál tomaré? Me vino la vacilación:decidirme ante las posibilidades.La razón se hunde en la perplejidad y descubre más el fondo.Es preferible un golpe cordial de aventura -cara o cruz-.Me quedé perplejo ante la duda.Me acordé de "¿Dónde habrá ido a cazar/ el pequeño cazador de libélulas?" El impulso me hizo tomar la de enmedio.A mi izquierda,el discurrir del río; a mi derecha,la autovía de los coches.Por el centro iban mis pasos.Cerquita oí el caño caer agua. Llegué.Un letrero:la fuente de los amores, a la sombra de un avellano.Me limpié el sudor.Sobre una piedra hice asiento.Me entretuve viendo caer el caño.Me aproximo,puse mis labios resecos en el chorro,el agua me resbalaba por entre la camisa,dentro.Bebí del líquido cristalino.Vuelvo a estar lleno de amore,me dije.
Esa noche soñé...Amaneció -¿qué método usaré para dar con su espíritu cuanto antes ?, me dije ávido de verla,de sentirla,de amarla