El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ha llegado a nuestro cole
un formidable maestro,
se presentó una mañana
en la que estábamos serios:
Siempre sumando y sumando,
y las tablas, ¡vaya infierno!,
las manzanas nos tenían
hasta el cogote, lo menos.
Si nos contaban historias
eran todas del Medievo,
recuerdo que, una vez, Laura
cayó en un trance de sueño.
No te digo de escribir,
por cada línea, un bostezo...
Bueno, que me voy del tema,
¡al principio, que me pierdo!
...
El caso es que apareció
muy sonriente y contento
y nos dijo: "¿Sabéis, niños,
para qué sirve el colegio?
Cruzaremos aquí el mundo
sin coger, si quiera, un vuelo,
calcularemos las chuches
que comprar con nuestros euros,
bailaremos cual tiktokers
los más divertidos éxitos,
y con las amigas letras
formularemos deseos".
Fue, entonces, que Laura y yo,
sin pensarlo, en el cuaderno,
pusimos: "Queremos profes
igualitos a Roberto".
Y Roberto con su risa,
redondota como un queso,
respondió con desparpajo:
¡Sí, señor!!..Y ahora, ¡al recreo!
-Eva-
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