scarlata
Poeta veterano en el portal.
Roma llegó pero tenía las manos frías.
Una fuente para acariciar
la desnudez que empapa las derrotas.
Hay ciudades que avisan del abismo.
Heladerías nostálgicas
que expanden su sabor a fresa.
Las calles son una mujer antigua,
un disfraz que amarillea los sueños.
El aviso de vida
que roza la inmediatez de la muerte.
Roma llegó, arrasando la memoria,
imprimiendo desorden
a los rincones que ausentan la luz de los años.
Es la Roma, invencible,
que dibuja colinas sin enumerar.
Y yo pienso en el regreso,
con esa lentitud que se desliza
bajo las ciudades sin agua.
Una fuente para acariciar
la desnudez que empapa las derrotas.
Hay ciudades que avisan del abismo.
Heladerías nostálgicas
que expanden su sabor a fresa.
Las calles son una mujer antigua,
un disfraz que amarillea los sueños.
El aviso de vida
que roza la inmediatez de la muerte.
Roma llegó, arrasando la memoria,
imprimiendo desorden
a los rincones que ausentan la luz de los años.
Es la Roma, invencible,
que dibuja colinas sin enumerar.
Y yo pienso en el regreso,
con esa lentitud que se desliza
bajo las ciudades sin agua.
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