Romance de la desamparada

Fingal

Poeta adicto al portal
Dicen la lluvia y el viento
que te llevan los caminos,
despojada y vulnerable,
llena de escombros y exilio.
Muerdes el hambre y el miedo,
muerdes el barro vacío
y en el fin de tus rodillas
reclamas agua y cobijo.
Dice el polvo en las cunetas
que se quedaron tus niños,
su futuro desangrado,
sus ojos blancos y fríos.
Tumbas atroces y lágrimas
en tu vientre destruido;
ruina, desamparo, ¡guerra!,
y tu derecho cautivo.
Impasible el poderoso
mercader de sacrificios;
no tenemos redención
de tu dolor infinito.
Dice la piedad violada
en las cortes del delito:
Se pudrieron los humanos,
se pudrieron de egoísmo.


Álvaro del Prado Millán,
Galapagar/Madrid, 25 de octubre de 2016
© Todos los derechos reservados.
 
No estoy seguro si nos pudrimos o nos pudrieron, pero para el caso es lo mismo, Buen poema Amigo Fingal, te dejo esto que va con el tema de tu exposición:

Muchas gracias, Homo. He tardado un poco en verlo entero, pero desde luego que ha merecido la pena. Quiero pensar que sí tenemos cierta capacidad para influir en que lo que sea que estamos construyendo, aunque sea con esos pequeños detalles a nuestro alrededor.
 
Un buen romance de denuncia, estimado, impecable en lo formal. Hay tantos caminos hacia la miseria humana... Me gustó en particular el tan expresivo verso «muerdes el barro vacío».

abrazo
Jorge
 
Dicen la lluvia y el viento
que te llevan los caminos,
despojada y vulnerable,
llena de escombros y exilio.
Muerdes el hambre y el miedo,
muerdes el barro vacío
y en el fin de tus rodillas
reclamas agua y cobijo.
Dice el polvo en las cunetas
que se quedaron tus niños,
su futuro desangrado,
sus ojos blancos y fríos.
Tumbas atroces y lágrimas
en tu vientre destruido;
ruina, desamparo, ¡guerra!,
y tu derecho cautivo.
Impasible el poderoso
mercader de sacrificios;
no tenemos redención
de tu dolor infinito.
Dice la piedad violada
en las cortes del delito:
Se pudrieron los humanos,
se pudrieron de egoísmo.


Álvaro del Prado Millán,
Galapagar/Madrid, 25 de octubre de 2016
© Todos los derechos reservados.

Excelente romance que nos trae a la memoria esas imágenes de esas gentes que huyen de la guerra tratando de salvar la vida de sus hijos y la suya propia. Mi aplauso y mi abrazo, Álvaro.
 
Dicen la lluvia y el viento
que te llevan los caminos,
despojada y vulnerable,
llena de escombros y exilio.
Muerdes el hambre y el miedo,
muerdes el barro vacío
y en el fin de tus rodillas
reclamas agua y cobijo.
Dice el polvo en las cunetas
que se quedaron tus niños,
su futuro desangrado,
sus ojos blancos y fríos.
Tumbas atroces y lágrimas
en tu vientre destruido;
ruina, desamparo, ¡guerra!,
y tu derecho cautivo.
Impasible el poderoso
mercader de sacrificios;
no tenemos redención
de tu dolor infinito.
Dice la piedad violada
en las cortes del delito:
Se pudrieron los humanos,
se pudrieron de egoísmo.


Álvaro del Prado Millán,
Galapagar/Madrid, 25 de octubre de 2016
© Todos los derechos reservados.

Loable romance, de gran altura para lo que se acostumbra en sociopolíticos.

Saludos.
 

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