Fingal
Poeta adicto al portal
Dicen la lluvia y el viento
que te llevan los caminos,
despojada y vulnerable,
llena de escombros y exilio.
Muerdes el hambre y el miedo,
muerdes el barro vacío
y en el fin de tus rodillas
reclamas agua y cobijo.
Dice el polvo en las cunetas
que se quedaron tus niños,
su futuro desangrado,
sus ojos blancos y fríos.
Tumbas atroces y lágrimas
en tu vientre destruido;
ruina, desamparo, ¡guerra!,
y tu derecho cautivo.
Impasible el poderoso
mercader de sacrificios;
no tenemos redención
de tu dolor infinito.
Dice la piedad violada
en las cortes del delito:
Se pudrieron los humanos,
se pudrieron de egoísmo.
Álvaro del Prado Millán,
Galapagar/Madrid, 25 de octubre de 2016
© Todos los derechos reservados.
que te llevan los caminos,
despojada y vulnerable,
llena de escombros y exilio.
Muerdes el hambre y el miedo,
muerdes el barro vacío
y en el fin de tus rodillas
reclamas agua y cobijo.
Dice el polvo en las cunetas
que se quedaron tus niños,
su futuro desangrado,
sus ojos blancos y fríos.
Tumbas atroces y lágrimas
en tu vientre destruido;
ruina, desamparo, ¡guerra!,
y tu derecho cautivo.
Impasible el poderoso
mercader de sacrificios;
no tenemos redención
de tu dolor infinito.
Dice la piedad violada
en las cortes del delito:
Se pudrieron los humanos,
se pudrieron de egoísmo.
Álvaro del Prado Millán,
Galapagar/Madrid, 25 de octubre de 2016
© Todos los derechos reservados.