La luna entre las marismas
deja su rayo y lo cierne
sobre la arena de albero
que es un cristal reluciente;
y fugaces las estrellas
guiñan sus ojos ardientes
bajo el cielo azul que canta
con hermosos soniquetes.
La luna besa a los mares
y a las olas cuando duermen
sembrándolas de mareas
mientras ella se divierte,
y los peces navegando
con su brillo azul parecen
puras góndolas de plata
al compás de unos vaivenes.
La luna entre las marismas
viste adornos de caireles
para llevarle a la Virgen
un rojo clavel ardiente,
allí, la blanca Paloma
en una casa que tiene
le dará su bendición
a esta luna diferente.
La luna de las marismas
hoy vuela, sin detenerse,
las nubes que la persiguen
son algodones calientes
que ascendiendo ya se van
y en el cielo la entristecen
con lágrimas que son lluvia
y a veces copos de nieve.
La luna de las marismas
tiene siempre mucha suerte
pues la noche no le impide
dejar su rayo doliente.
deja su rayo y lo cierne
sobre la arena de albero
que es un cristal reluciente;
y fugaces las estrellas
guiñan sus ojos ardientes
bajo el cielo azul que canta
con hermosos soniquetes.
La luna besa a los mares
y a las olas cuando duermen
sembrándolas de mareas
mientras ella se divierte,
y los peces navegando
con su brillo azul parecen
puras góndolas de plata
al compás de unos vaivenes.
La luna entre las marismas
viste adornos de caireles
para llevarle a la Virgen
un rojo clavel ardiente,
allí, la blanca Paloma
en una casa que tiene
le dará su bendición
a esta luna diferente.
La luna de las marismas
hoy vuela, sin detenerse,
las nubes que la persiguen
son algodones calientes
que ascendiendo ya se van
y en el cielo la entristecen
con lágrimas que son lluvia
y a veces copos de nieve.
La luna de las marismas
tiene siempre mucha suerte
pues la noche no le impide
dejar su rayo doliente.
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