Se va cayendo la tarde
con apacible dulzura
y el sonido del silencio,
al cielo esparce su música.
Van madrugando las noches
tan líricas y profundas
con sus vientos aromados,
colmados por la absoluta
claridad, en el purísimo
besar de la blanca luna
dejando a la oscuridad
iluminada y desnuda.
El paisaje está soñando
bajo su pálida túnica
y el mar, sonoro en la playa,
canta su canción de cuna.
Hoy mi pecho está dormido,
sumido en la paz nocturna
de los jardines del cielo
sin nostalgias ni preguntas.
Hoy la noche está serena,
más serena que ninguna
y una brisa perfumada,
a la luna blanca azula.
*
Desde mi terraza veo,
el beso de un sol que alumbra
despacio, dorando campos
de otoño a una hora pura
mientras la luna, callada,
con la pesadumbre suya,
lentamente se retira
hacia el mar de la penumbra.
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