Anibal Rodriguez
Poeta adicto al portal
Me encanta sentir tus besos
a las tres de la mañana
y ver brillar tu pupila
con sus luces de bengala
que me dejan sus destellos
en los rincones del alma.
Cuando miro tu figura
cubierta con fina bata
cuya textura de armiño
abriga tu piel lozana
como abrigan tiernas manos
los pétalos de una dalia
siento que corre en mis venas
del amor su llamarada.
Con sabores deliciosos
son tus labios dos manzanas
que parecen cultivadas
en los jardines de Francia;
y cuando llego a tu patio
para que abras tu ventana
el corazón me palpita
de manera apresurada
con tan solo imaginarme
los aromas de tu cama
que se despliegan al aire
perfumando mi esperanza
de que pronto he de tener
de tu cuerpo su fragancia
que llevas tu con donaire
como regalo de Diana.
Es este idilio prohibido
de nuestra vida la llama
y nunca podrán quitarnos
esta dicha tan sagrada
que cual jacinto nació
a la sombra de dos palmas
y que emana sus efluvios
con los fulgores del alba
sin anillos ni coronas
ni velos de seda blanca.
Debemos seguir saltando
ese muro que separa
mis manos de tus caderas
tus delirios de mis ansias
sin importar el veneno
de lenguas que son espadas
tratando de hacer morir
esta pasión con gran flama
y que alumbra con su luz
del ensueño la morada
que se encuentra en nuestros pechos
bordado de hermosa magia.
Autor: Aníbal Rodríguez.