El silencio de la noche
llega con olor de rosa,
cuando por las calles frías
la gana camina sola.
De negro viste su piel,
de sueño su alma toda,
por la senda de los chopos
huele a soledad y sombra.
Por las callejas doradas
camina como una loca,
buscando lo que perdió
al saberse jugadora.
Dime mujer ¿por qué buscas
flores con otro aroma
si la rosa que olvidaste
aún se yergue en tu alcoba?
No busques más la razón
que si no mi alma llora
a cada nota que da
la melancólica viola...
Ya no brillan los luceros
y ya no canta la alondra,
la pena de mis pesares
en las entrañas reposa.
Alma de mi corazón,
tu vida se desmorona
pues te mueres en tus ganas
en cada noche de ronda.
El sollozo de tu pena,
con la luna se corona
y sientes en tu agonía
el triste son de las copas.
Y mientras vuelves llorando
sedienta de amor y boca,
en las dormidas campiñas
luce el beso de la aurora.
¡Ay mujer que paso tienes,
amargo de piel y ropa,
vas con la vista hacia abajo
una vez más triste y sola!
Luis
llega con olor de rosa,
cuando por las calles frías
la gana camina sola.
De negro viste su piel,
de sueño su alma toda,
por la senda de los chopos
huele a soledad y sombra.
Por las callejas doradas
camina como una loca,
buscando lo que perdió
al saberse jugadora.
Dime mujer ¿por qué buscas
flores con otro aroma
si la rosa que olvidaste
aún se yergue en tu alcoba?
No busques más la razón
que si no mi alma llora
a cada nota que da
la melancólica viola...
Ya no brillan los luceros
y ya no canta la alondra,
la pena de mis pesares
en las entrañas reposa.
Alma de mi corazón,
tu vida se desmorona
pues te mueres en tus ganas
en cada noche de ronda.
El sollozo de tu pena,
con la luna se corona
y sientes en tu agonía
el triste son de las copas.
Y mientras vuelves llorando
sedienta de amor y boca,
en las dormidas campiñas
luce el beso de la aurora.
¡Ay mujer que paso tienes,
amargo de piel y ropa,
vas con la vista hacia abajo
una vez más triste y sola!
Luis