Mary Mura
Poeta veterano en el portal
Romina
En una tarde de octubre tu cuerpo se desplomó,
con una mirada inquieta mucha gente te rodeó.
Es que nadie se esperó esa muerte repentina ,
pues mirándote la cara eras niña todavía.
Ya no estaba la mirada que con su azul tan intenso,
transmitías alegrías y paz en cada momento.
Con tu diáfana sonrisa hasta el último momento,
los amigos los adultos todos te llevan adentro.
El desgarro de tus padres por no tenerte a su lado,
la hermana que ha de faltar cuando la busque su hermano.
Al compañero de vida tu abrazo le ha de faltar,
tu mirada tu sonrisa para poder transitar.
Pero a los tres angelitos que todo preguntarán,
¿Cómo se les explica a ellos que mamá ya no estará?
Porque es absurda la vida que se corta abruptamente,
sin distinguir que aún estabas disfrutando tu presente.
En una tarde de octubre tu cuerpo se desplomó,
con una mirada inquieta mucha gente te rodeó.
Es que nadie se esperó esa muerte repentina ,
pues mirándote la cara eras niña todavía.
Ya no estaba la mirada que con su azul tan intenso,
transmitías alegrías y paz en cada momento.
Con tu diáfana sonrisa hasta el último momento,
los amigos los adultos todos te llevan adentro.
El desgarro de tus padres por no tenerte a su lado,
la hermana que ha de faltar cuando la busque su hermano.
Al compañero de vida tu abrazo le ha de faltar,
tu mirada tu sonrisa para poder transitar.
Pero a los tres angelitos que todo preguntarán,
¿Cómo se les explica a ellos que mamá ya no estará?
Porque es absurda la vida que se corta abruptamente,
sin distinguir que aún estabas disfrutando tu presente.
Última edición por un moderador: