Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
El beso azul de un ángel
se estrello en la faz del mar
naciendo mi alma
con esencia de agua y sal.
Quisiera me alcance un rayo de vida
que incendie mis huesos de cristal,
dando forma humana
a mi esqueleto erguido
injertado de nueva carne.
Me arropa la noche con un manto de estrellas,
entregando el espejo de una brillante
chispa de oscuridad
como mi sombra fiel,
aun más que una mujer,
y en su elegante mirada nocturna
como ojos de cuervos,
contemplar el mundo en serenidad
sin turbaciones,
provocando el equilibrio
necesario para subsistir
en un planeta de locos y dementes.
La luna flotando en el océano
absorbiendo su magia,
adentrándome en su ventana de luz dimensional
viendo la vida y la muerte
que me acompañaran siempre
en el diario renacer y morir,
de su laguna resplandeciente
tomare mi piel,
la cual solo brillara al anochecer
ante los ojos de los santos
y los enamorados,
que pintan arcoíris en el cielo
al amanecer.
Mi cerebro será tejido
de gajos de naranja dulce
ideas luminosas brotaran
con noble aroma a fruta
y daré a beber de mis ideas
a los versos aun sin escribir.
Mis ojos serán dos estrellas
que he bajado del cielo con una
escalera en forma de caracol,
su energía y su fuego
los tomare de la luz del sol,
y la miel dulce de la tierra
de campesinos humildes.
Se conmueven los abismos de la existencia
ante mi mirada que todo escudriña
y remueve velo tras velo
hasta encontrar la verdad de todo lo definido
como único y real.
Un cumulo de enérgicos suspiros
en potencia de estruendos,
claman al relámpago que me traerá la llama
bendita del milagro,
que me hará renacer
como hombre sol
como hombre de luna y mar
como hombre de tierra y viento.
Necesito el poder de un milagro
que sostenga todo mi emblemático cuerpo
de astillas y fracturas,
viejo mecanismo que llora en crujidos
y lamentos,
deseando sanar de heridas de tiempos
sumergidos en olvidos presentes
en penas pasajeras y constantes.
Con hilos de plata coseré todo el rompecabezas
de mi nuevo extraño ser
concebido en un sueño,
dejare el lastimado traje humano
y vestiré aquel cuando esté listo,
esperare con paciencia al espíritu
que venga a mí
con flamas doradas,
extendiéndose como aurora
cubriéndome de gran vigor,
brindándome el valor de un ángel guerrero
superando el tullido y abatido ser que hoy soy.
Mientras tanto esperare
y seguiré jugando
los juegos de la vida,
que me darán de su jugo
de melancolía y alegría,
bebida de todos mis días
que se forjan,
entre nubes grises y arcoíris de ilusiones
y el recuerdo de una mirada que detiene el tiempo
dejándome encantado,
haciéndome creer que hoy ya no soy yo
soy mejor, mucho mejor
como los ángeles en tus ojos
que guardan el oro de la miel.
espejos de los míos.
se estrello en la faz del mar
naciendo mi alma
con esencia de agua y sal.
Quisiera me alcance un rayo de vida
que incendie mis huesos de cristal,
dando forma humana
a mi esqueleto erguido
injertado de nueva carne.
Me arropa la noche con un manto de estrellas,
entregando el espejo de una brillante
chispa de oscuridad
como mi sombra fiel,
aun más que una mujer,
y en su elegante mirada nocturna
como ojos de cuervos,
contemplar el mundo en serenidad
sin turbaciones,
provocando el equilibrio
necesario para subsistir
en un planeta de locos y dementes.
La luna flotando en el océano
absorbiendo su magia,
adentrándome en su ventana de luz dimensional
viendo la vida y la muerte
que me acompañaran siempre
en el diario renacer y morir,
de su laguna resplandeciente
tomare mi piel,
la cual solo brillara al anochecer
ante los ojos de los santos
y los enamorados,
que pintan arcoíris en el cielo
al amanecer.
Mi cerebro será tejido
de gajos de naranja dulce
ideas luminosas brotaran
con noble aroma a fruta
y daré a beber de mis ideas
a los versos aun sin escribir.
Mis ojos serán dos estrellas
que he bajado del cielo con una
escalera en forma de caracol,
su energía y su fuego
los tomare de la luz del sol,
y la miel dulce de la tierra
de campesinos humildes.
Se conmueven los abismos de la existencia
ante mi mirada que todo escudriña
y remueve velo tras velo
hasta encontrar la verdad de todo lo definido
como único y real.
Un cumulo de enérgicos suspiros
en potencia de estruendos,
claman al relámpago que me traerá la llama
bendita del milagro,
que me hará renacer
como hombre sol
como hombre de luna y mar
como hombre de tierra y viento.
Necesito el poder de un milagro
que sostenga todo mi emblemático cuerpo
de astillas y fracturas,
viejo mecanismo que llora en crujidos
y lamentos,
deseando sanar de heridas de tiempos
sumergidos en olvidos presentes
en penas pasajeras y constantes.
Con hilos de plata coseré todo el rompecabezas
de mi nuevo extraño ser
concebido en un sueño,
dejare el lastimado traje humano
y vestiré aquel cuando esté listo,
esperare con paciencia al espíritu
que venga a mí
con flamas doradas,
extendiéndose como aurora
cubriéndome de gran vigor,
brindándome el valor de un ángel guerrero
superando el tullido y abatido ser que hoy soy.
Mientras tanto esperare
y seguiré jugando
los juegos de la vida,
que me darán de su jugo
de melancolía y alegría,
bebida de todos mis días
que se forjan,
entre nubes grises y arcoíris de ilusiones
y el recuerdo de una mirada que detiene el tiempo
dejándome encantado,
haciéndome creer que hoy ya no soy yo
soy mejor, mucho mejor
como los ángeles en tus ojos
que guardan el oro de la miel.
espejos de los míos.
Última edición: