ROSA DE LOS VIENTOS (Sextina)


Sublime despertar besó la rosa
de pétalos que acunan libres vientos.
Un sueño de esplendor en dulce canto,
regalan los albores de este día
sembrando de arco iris piedra seda
y gotas de rocío a voz en grito.

Curioso acontecer que siendo grito
la lágrima otoñal en esa rosa,
produzca su embeleso y sea seda
que abriga con carmín completos vientos
y templa de añoranza el medio día
con réquiem que en tristeza torna el canto.

Mas ella, que en los nortes alza el canto
y bajo los australes calla el grito,
desvela el cardinal que alumbra al día
y pliega sus espinas - grácil rosa -
al límite confín que ancló los vientos
marcándolos en brújula de seda.

Acaso sus teselas no eran seda
ni fueron horizontes quien su canto
en círculo solar, ataron vientos.
Los férreos linderos son un grito
trazado en la corola de esta rosa
jamás apellidada, flor de un día.

Eterna reverdece cada día,
galante y con orgullo viste seda,
se niega a parecer marchita rosa.
Por eso, acompasando acorde el canto,
a veces es un eco, a veces grito,
del rumbo disonante de los vientos.

Y giran al compás los ciegos vientos
fundiéndose a la tarde, noche y día...
Poniente, Tramontana aunaron grito.
Mistral en el Levante teje seda.
Que todo su latir me suena a canto
si el cielo le confiesa, te amo rosa.


Y cómplice la rosa de los vientos

del canto que Gregario muestra el día
en seda le envolvió de amor su grito.





Excelente en todo sentido esta sextina, querida Juno,
has sabido sortear uno de los poemas más difíciles, no solo por su mecánica sino por darle musicalidad e interés en todo su desarrollo sin caer en la monotonía que es el cuco de estas composiciones;
tiene mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
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Sublime despertar besó la rosa
de pétalos que acunan libres vientos.
Un sueño de esplendor en dulce canto,
regalan los albores de este día
sembrando de arco iris piedra seda
y gotas de rocío a voz en grito.

Curioso acontecer que siendo grito
la lágrima otoñal en esa rosa,
produzca su embeleso y sea seda
que abriga con carmín completos vientos
y templa de añoranza el medio día
con réquiem que en tristeza torna el canto.

Mas ella, que en los nortes alza el canto
y bajo los australes calla el grito,
desvela el cardinal que alumbra al día
y pliega sus espinas - grácil rosa -
al límite confín que ancló los vientos
marcándolos en brújula de seda.

Acaso sus teselas no eran seda
ni fueron horizontes quien su canto
en círculo solar, ataron vientos.
Los férreos linderos son un grito
trazado en la corola de esta rosa
jamás apellidada, flor de un día.

Eterna reverdece cada día,
galante y con orgullo viste seda,
se niega a parecer marchita rosa.
Por eso, acompasando acorde el canto,
a veces es un eco, a veces grito,
del rumbo disonante de los vientos.

Y giran al compás los ciegos vientos
fundiéndose a la tarde, noche y día...
Poniente, Tramontana aunaron grito.
Mistral en el Levante teje seda.
Que todo su latir me suena a canto
si el cielo le confiesa, te amo rosa.


Y cómplice la rosa de los vientos

del canto que Gregario muestra el día
en seda le envolvió de amor su grito.






A mi me trasmitió Eva este poema que tu eres una gran poetiza,me encanto ,es muy hermoso,mis felicitaciones un beso muy grande y mi cariño siempre.
Sandra
 
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Sublime despertar besó la rosa
de pétalos que acunan libres vientos.
Un sueño de esplendor en dulce canto,
regalan los albores de este día
sembrando de arco iris piedra seda
y gotas de rocío a voz en grito.

Curioso acontecer que siendo grito
la lágrima otoñal en esa rosa,
produzca su embeleso y sea seda
que abriga con carmín completos vientos
y templa de añoranza el medio día
con réquiem que en tristeza torna el canto.

Mas ella, que en los nortes alza el canto
y bajo los australes calla el grito,
desvela el cardinal que alumbra al día
y pliega sus espinas - grácil rosa -
al límite confín que ancló los vientos
marcándolos en brújula de seda.

Acaso sus teselas no eran seda
ni fueron horizontes quien su canto
en círculo solar, ataron vientos.
Los férreos linderos son un grito
trazado en la corola de esta rosa
jamás apellidada, flor de un día.

Eterna reverdece cada día,
galante y con orgullo viste seda,
se niega a parecer marchita rosa.
Por eso, acompasando acorde el canto,
a veces es un eco, a veces grito,
del rumbo disonante de los vientos.

Y giran al compás los ciegos vientos
fundiéndose a la tarde, noche y día...
Poniente, Tramontana aunaron grito.
Mistral en el Levante teje seda.
Que todo su latir me suena a canto
si el cielo le confiesa, te amo rosa.


Y cómplice la rosa de los vientos

del canto que Gregario muestra el día
en seda le envolvió de amor su grito.




Impresionante todavía no salgo del asombro amiga, todo eso que tienes adentro encontró calma y salió en busqueda de su lugar merecido, creo que has logrado coronarla en lo mas alto de este portal, no me dejan reputación, pero te llevas la de mi alma, es sublime mas que lograda es magnífica, besos amiga, te quiero!
 
- ¡Guau!, ¡guau!
-¿Qué ladras, Sancho?
-Mi envidia...
-¿Es para tanto?
-Palabras como pétalos...
-¿En serio?
-Vientos como ríos...
-¡Vaya!
-Lengua erótica...
-Modérate, hijo. Corrígele las comas...
-No las veo...

abrazo
J.
 

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