La espina no entristecerá a la rosa
pudiendo ser asida por su tallo.
Sus atuendos desplegará la moza
y evitará del tacto torpe fallo.
Muda será en tormenta dolorosa,
con burdo trueno sorda, ciega al rayo.
Aguardará la lluvia que piadosa
esconderá sus lágrimas de mayo.
Sol y Luna dirán que son custodios.
Bailará con el viento que acaricia
en sombras y siluetas, episodios,
y su aroma será mayor primicia.
Pausarán un instante los vacíos.
Rodarán de sus pétalos rocíos.
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