Cecilya
Cecy
La madrugada soltó sus cabellos de agua
se purificaron los árboles
en la críptica penumbra del huerto bordado de hojas.
La mañana estrenó brillos en los cítricos
que presumirán sabores con los primeros fríos de junio.
La intensidad del viento transportó diamantes a los vidrios
como lágrimas buenas, brillantinas líquidas,
hijas de la lluvia que hipnotiza los sentidos con su vals.
Danza suavemente mi alma, que todavía sueña despierta
reconozco la paz de mi frente sobre la almohada blanca
mi espalda, que brota entre las sábanas gentiles
recoge la memoria cercana de caricias.
Los ojos tan cerrados,
tan abiertos los recuerdos
y tu voz,
tu voz rumorosa
tu sonido primal alterando el latido sereno del cuarto...
Te miro, me ves
comprendes que me voy, sabes que me fui cientos de veces
y también sabes que siempre regreso;
jamás me pierdo, amor
solo se trata de otro viaje, introspección, trance, epifanía
el milagro...
de un poema naciendo.
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