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Se apaga la tarde

malco

Moderador foro Tensones.Miembro del Jurado
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Equipo Revista "Eco y latido"
Mi vida discurre impaciente
y sin nombre en la soledad
tan callada como un afluente
del río de la eternidad.

De "Símbolo del agua"
Sergio Medina.

Se apaga la tarde


Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando,
semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro,
encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente,
en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, hays perececido.
 
Última edición:
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar fallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión ha perececido.
Bellas y melancólicas imágenes, nos compartes.
Felicitaciones
Un abrazo
 
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, ha perececido.


Un derroche de melancolía Malco, gusto pasar a leerte.
Un abrazo
 
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, ha perececido.
Otoño o primavera, aquí se va apagando la tarde… marca tormenta. Se encienden las farolas y los viandantes se refugian en sus portales. Traen recuerdos estas intemperies.

Un abrazo, Malco, y se agradece un buen poema en un día como este.
 
G
Otoño o primavera, aquí se va apagando la tarde… marca tormenta. Se encienden las farolas y los viandantes se refugian en sus portales. Traen recuerdos estas intemperies.

Un abrazo, Malco, y se agradece un buen poema en un día como este.
Gracias Alonso, por tu gentileza.
Un abrazo.
 
Un hermoso y melancólico poema Manu, que bien retratas esas tardes
cayendo sobre el parque desde la triste contemplación de la nostalgia.
Rico leerte en todos los tonos de tu voz poética. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
Gracias Ana, por tus gentilezas de siempre.
Besos.
 
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, ha perececido.

Increíbles e intensos estos versos nostálgicos que nos lleva de tu mano a contemplar el bostezo de la tarde que es arropada por el manto de la noche para dar entrada en el sueño a los recuerdos.
Verdadero placer Manuel disfrutar de esta belleza.
Un fuerte abrazo
 
Increíbles e intensos estos versos nostálgicos que nos lleva de tu mano a contemplar el bostezo de la tarde que es arropada por el manto de la noche para dar entrada en el sueño a los recuerdos.
Verdadero placer Manuel disfrutar de esta belleza.
Un fuerte abrazo
Gracias Luis, por tu gentileza.
Un abrazo.
 
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, ha perececido.
En ese ambiente de transito llegar a esa noche solitaria que encierra
el mensaje melancolico de las formas. plaza oscura, soledad, refugio,
recuerdos..., pero ver que en la conclusion del tiempo todo se
ha diluido. bellas esencias tristes en esa transmutacion de momentos.
me ha gustado mucho. saludos amables de luzyabsenta
 
Se apaga la tarde

Desierta ha quedado la plaza
anunciando la soledad.
La tarde desfallece y una brisa clandestina
remece el silencio.

Las hojas del arbolaje flotando, semejan ígneas mariposas
y un otoñal semblante asoma.

Adormecidas palabras van despertando del letargo,
en espera de la noche.

Largas conversas se irán destejiendo impasibles.
El ahora y el ayer tendrán un inevitable encuentro.
Encuentro de volutas y barcazas de papel,
incendio de ilusiones marchitas por el olvido.

Dormitan las aves y las ramas cantan,
arrullos nocturnales de mares imprecisos,
imprevistas cercanías en caminos perdidos,
devotos centinelas de ramajes floridos.

Se enciende la farola con erguida flama,
flama marmolina de extravío.

Los bancos se estremecen desérticos.

Soplos de desconsuelo arrastra el cierzo en la ausencia.

La noche repentina aparece y la penumbra cubre la desesperanza.

Un murmullo mundano avanza
y se detiene disolviéndose en la fuente, en su agua.

La noche se hace espesa, ocultando así la plaza.
La flama en su alumbrar desfallece,
solo los recuerdos en la noche aparecen,
cuando la glorieta era refugio, de lo que hoy no acontece,
refugio de esperanza, de un querer que crece.

Mas el tiempo se ha encargado
que en el hoy,
lo que fue pasión, ha perececido.
Hermosos versos. Dejan la cadencia inevitable de lo que fue, el sopor irremediable de lo que se añora.
El ritmo es cómplice de los versos haciendo llegar más profundo el contenido. Me ha encantado. Un placer leerte.
Saludos.
Luz
 

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