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Sensual plegaria

Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
La ciudad apagó sus ruidos:
el amor encendió sus luces.
En la noche la piel se asume
poema de dulces instintos.

Se vuelven ansiosos abismos
que uno en el otro, pronto, se hunden,
cuando entreabiertas se irrumpen
las bocas, en lazo infinito.

El lapso en las manos destella
trayendo a la tez alborada:
cerrados, los ojos contemplan
la furia amorosa del alma,

que hace saltar en miríadas
el aliento y voz que tropiezan,
tornándose así, en las gargantas,
plegaria sensual que se eleva.

 
Última edición:
La ciudad apagó sus ruidos:
el amor encendió sus luces.
En la noche la piel se asume
poema, de dulces instintos.

Se vuelven ansiosos abismos
que uno en el otro, pronto, se hunden,
cuando entreabiertas se irrumpen
las bocas, en lazo infinito.

El lapso en las manos destella
trayendo a la tez alborada:
cerrados los ojos contemplan

la furia amorosa del alma:
que hace saltar en miríadas
a el aliento y voz que tropiezan,

tornándose así, en las gargantas,
plegaria sensual que se eleva

Bonitos versos!
 
La ciudad apagó sus ruidos:
el amor encendió sus luces.
En la noche la piel se asume
poema, de dulces instintos.

Se vuelven ansiosos abismos
que uno en el otro, pronto, se hunden,
cuando entreabiertas se irrumpen
las bocas, en lazo infinito.

El lapso en las manos destella
trayendo a la tez alborada:
cerrados los ojos contemplan

la furia amorosa del alma:
que hace saltar en miríadas
a el aliento y voz que tropiezan,

tornándose así, en las gargantas,
plegaria sensual que se eleva

Un poema cargado de sensualidad. Se apaga la luz del día y se enciende el amor.

Buenas noches y felices sueños.
 
La ciudad apagó sus ruidos:
el amor encendió sus luces.
En la noche la piel se asume
poema, de dulces instintos.

Se vuelven ansiosos abismos
que uno en el otro, pronto, se hunden,
cuando entreabiertas se irrumpen
las bocas, en lazo infinito.

El lapso en las manos destella
trayendo a la tez alborada:
cerrados los ojos contemplan

la furia amorosa del alma:
que hace saltar en miríadas
a el aliento y voz que tropiezan,

tornándose así, en las gargantas,
plegaria sensual que se eleva

Intenso de ver como en la noche se entreabren las pasiones en un encuentro
poético lleno de sensibilidad sensorial. una bella plegaría. saludos amables
de luzyabsenta
 
Gracias, poeta Antonio del Olmo, por hacerte presente en estas letras y dejar tu amable comentario. Saludos.
 
Encontrarte en mis letras es siempre un muy grato evento, gentil Yolanda. En verdad te lo agradezco. Un abrazo fuerte, poetisa.
 
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La ciudad apagó sus ruidos:
el amor encendió sus luces.
En la noche la piel se asume
poema, de dulces instintos.

Se vuelven ansiosos abismos
que uno en el otro, pronto, se hunden,
cuando entreabiertas se irrumpen
las bocas, en lazo infinito.

El lapso en las manos destella
trayendo a la tez alborada:
cerrados los ojos contemplan

la furia amorosa del alma:
que hace saltar en miríadas
el aliento y voz que tropiezan,

tornándose así, en las gargantas,
plegaria sensual que se eleva

Bellamente has dibujado los delicados escarceos de amor.
Me agradó mucho leer tan emotivos versos.
Saludos
 
Te agradezco tu visita y comentario a estas letras, poeta Ice. Gracias. Saludos cordiales.
 
Gracias, amable Damari, por visitar estas letras y dejar tu lindo comentario. Un abrazo, poetisa.
 
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