El escritor del lago
Poeta recién llegado
Sentimientos reprimidos,
ahogados en el silencio de la noche,
enterrados entre deseos inherentes,
ilusionantes pero frustrados.
Por la pena de la vida,
por la melancolía del recuerdo,
de lo que pudo ser y no fue,
y te vuelvo a perder.
Sentimientos apenados,
temblorosos y llorosos en la pena,
de no ser o sentir los anhelos
que pueblan mi corazón tardío.
Y en el tiempo,
entre la oscuridad de la noche,
apareces con tu luz divina,
cegando hasta las estrellas.
Iluminas mi habitación,
oscura tras el milagro de verte.
Y los ves al tiempo,
son sólo mis sentimientos.
Nada los obscurece si estás,
si te pienso en mis húmedos sueños.
Derretido entre tus abrazos,
ahogado entre tus senos.
Dame un motivo para odiarte,
para echarte de mi vida,
de mis sentimientos,
de mi deseo de poseerte.
Eres luz en la noche,
eres sombra en mis días,
dolor en mi pecho
y alegría cada minuto de mi vida.
Sentimientos,
heridos en mi orgullo,
mancillados por tu desidia
y arrojados al mar.
ahogados en el silencio de la noche,
enterrados entre deseos inherentes,
ilusionantes pero frustrados.
Por la pena de la vida,
por la melancolía del recuerdo,
de lo que pudo ser y no fue,
y te vuelvo a perder.
Sentimientos apenados,
temblorosos y llorosos en la pena,
de no ser o sentir los anhelos
que pueblan mi corazón tardío.
Y en el tiempo,
entre la oscuridad de la noche,
apareces con tu luz divina,
cegando hasta las estrellas.
Iluminas mi habitación,
oscura tras el milagro de verte.
Y los ves al tiempo,
son sólo mis sentimientos.
Nada los obscurece si estás,
si te pienso en mis húmedos sueños.
Derretido entre tus abrazos,
ahogado entre tus senos.
Dame un motivo para odiarte,
para echarte de mi vida,
de mis sentimientos,
de mi deseo de poseerte.
Eres luz en la noche,
eres sombra en mis días,
dolor en mi pecho
y alegría cada minuto de mi vida.
Sentimientos,
heridos en mi orgullo,
mancillados por tu desidia
y arrojados al mar.