Ser humano

Alberto de la Morabia

Poeta recién llegado
Sangre de hombres atroces corre por mis venas,
Mi corazón lo sabe, mi seso lo presiente,
Si corazón y seso no me mienten,
Soy el último eslabón de esta cadena,

Que arrastra el ser humano en su condena.
Esa herencia malvada, delincuente,
Alimenta mi sangre en su torrente,
Con toda la maldad que mi alma llena.

¡No eres hijo de un dios, mono insolente!
Cuyo deseo rige, sin que se asombre,
El origen oscuro de tu raza macabra,

Mírate en este espejo y sé consciente,
De lo que significa el ser un hombre,
En toda la extensión de la palabra.
 
Última edición:
Muy gracioso, compañero.
Pero que muy gracioso.
¡ Encerradlo en prisión !
¡ Vamos, súbditos !
Es una orden...


¿ No vienen mis compañeros ? Mis semejantes... Ehem.


Yo soy señor de los ejércitos, ¿ Verdad ?
¿ No ? Empiezo a dudar...
Uff, qué calor hace.
Espero que no se me estén derritiendo los sesos.


¡ Ah, sí ! Auto-estima. Bueno, yo soy muy humilde.
 
Buen poema.El ser humano...un ser desconocido, más malo que bueno por ambición...pero aún creo que se miraré en ese espejo para la reflexión.Un saludo afectuoso y bienvenido.
 

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