ESTRELLA 2001
Poetisa

Ser madre de Paloma es todo un reto, cuando llego a mi vida tenía muchos miedos de no saber cómo tratarla, como enseñarle el mundo, pero pensándolo bien es ella la que me enseña a mí. Cuando la llevé a su primer chequeo médico fuera de mi localidad iba toda temerosa, sentía todas las miradas puestas en mi jajá me creía importante, era mi inseguridad que no me permitía gozar de esta pequeña maestra que llegó a mi vida para revolucionarla; el doctor la reviso, era tan diminuta que se perdía en su pequeña cobija, se veía tan indefensa ¡Pero muy fuerte! Le reviso su corazón, seguirá con las gotas para la presión, eran mañana y noche. Aun faltaban muchas sorpresas, el médico me pregunto si yo tenía mas hijas le dije que si, una hermosa niña de 7 años y recuerdo que me dijo pues así como crio a su primera hija también a Paloma, yo tenía tantas dudas que le pregunte si le iba a aplicar las vacunas! claro que sí! estaba muy ignorante en el tema del síndrome de Down.
Paloma se ha encargado de mostrarme su mundo, en el cual he conocido gente maravillosa, con el mismo sentir, la dicha cuando nuestros hijos cumplen sus retos, las emociones encontradas que en mi caso no sabía si estaba bien que las sintiera, me ha hecho más sensible a las necesidades de los demás, me ha enseñado a disfrutar un sol intenso, aunque ella no lo ve lo siente y dice “caliente” cuando anda descalza, a maravillarme del resplandor de las estrellas, mi belleza es una de ellas, le da brillo a mi vida; voltear al cielo y ver la luna llena ¡Me encanta! Es una lámpara gigante que ilumina el mundo. Y como le gusta sentir el aire, quiere atraparlo con sus manitas y se voltea a un lado y hacia otro, creo que percibe un mundo bello; también le encanta darse baños de arena ya no se la come, solo la siente, la palpa, le agrada la textura. Son cosas que antes de que llegara a mi vida no tenían importancia.
Estos 9 años he aprendido lo que no he hecho en toda mi vida, es una gran dicha para mi ser mamá de esta pequeña gran maestra, que me cautiva con su melodiosa voz cuando me llama Eva, una niña que siempre quiere aprender nuevas palabras, la más reciente es CAMPEONA y lo dice con tanta seguridad ¡Yo soy una campeona! Y si que lo es, me siento orgullosa de tener una hija como mi bella musa; con esa alegría que la caracteriza, para ella no es problema no ver el mundo, lo percibe y lo palpa y yo trato de mostrarle un mundo bueno. A mi pequeña le gusta ir a misa porque le encanta dar la paz ¡Y la trasmite con sus diminutas manos! Toda la misa está esperando el momento, bueno a mi desde que empieza la misa esta con mi mano y diciendo paz, paz, es gratificante sentir su buena vibra, ya le dicen la niña de la paz.
¡Y bueno les deseo un lindo día de las madres disfruten la dicha de dar vida!
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