Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal
Sétimo movimiento (A Luis de Góngora, allegro danzante en primavera)
Tres siglos después vinieron ellos,
desempolvaron la tumba, tus huesos
de palabras alambicadas. Yo los vi llegar
en la mañana de Madrid, cubriéndose
con sobretodos de invierno en ese otoño.
Pero tú volvías todos los eriales, los páramos
en florecidas Galateas que soñaron.
Y ellos sus poemas y los tuyos recitaron
para que no te olvidara la primavera siquiera
de las toallas benditas del sarcófago.
Dicen que te vieron torciendo una lira
para que se comprendieran tus retorcidos versos
de luz pletóricos.
Cuatro siglos después y aún sonríes.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS POR LEY
Tres siglos después vinieron ellos,
desempolvaron la tumba, tus huesos
de palabras alambicadas. Yo los vi llegar
en la mañana de Madrid, cubriéndose
con sobretodos de invierno en ese otoño.
Pero tú volvías todos los eriales, los páramos
en florecidas Galateas que soñaron.
Y ellos sus poemas y los tuyos recitaron
para que no te olvidara la primavera siquiera
de las toallas benditas del sarcófago.
Dicen que te vieron torciendo una lira
para que se comprendieran tus retorcidos versos
de luz pletóricos.
Cuatro siglos después y aún sonríes.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS POR LEY