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Sexo Seso

licprof

Poeta fiel al portal
cuando somos jòvenes no lo sabemos
nos creemos inmortales
y nos gusta lo que desconocemos

el sexo no tiene lìmites, dijo ella
yo me limitè a mirarla como si fuera una joven y ardiente bruja
que me ofrecìa sus servicios de negra magia y futurologìa
sus cursos de astrologìa y materialismo històrico

el clìtoris era algo rarìsimo
y los jòvenes travestis se paseaban por la esquina nocturna y frìa
munidos de sus botas negras y sus guantes de goma

abundaban los cunnilingus y fellatios
pero cuando dije esos 2 latinismos, ella no entendiò absolutamente nada
me observò asombrada, los ojos desorbitados, como si yo hubiera enloquecido de golpe
y hablara un idioma muerto, extravagante y antiguo

estas veleidades no impedìan, sin embargo, zambullirnos en la cama
sumergirnos en el sexo oral o anal a la bùsqueda del orgasmo perdido
y emerger con un clavel en la boca

un trìo puede ser algo aburrido como fumar 2 cigarrillos a la vez una verdadera estupidez
una orgìa es algo banal y pueril como el mal absoluto o relativo
en aquellas habitaciones uno ingresa como si fuera otro mundo
como si se tratara de otro planeta

la mùsica ameniza la velada
las damas lamen helados
como si se tratara de video clips
asì es la estètica de estos antros infernales
estas cuevas sutiles y melodiosas

y las pelìculas y videos eròticos o pornogràficos ni los miro
ya me resultan soporìferos
como las novelas del marquès de sade

inùtil es que apelen a la violencia màs absurda y a perversiones varias
a mì ya no me van esas dicciones esas triviales adicciones

el fascismo no me fascina
los fachos con sus fachas endurecidas
los tràgicos trajes que trajeron
los sacos que se sacan
encorbatados y terriblemente hijos de puta

cuando hacìamos el amor
ella solìa poner los ojos en blanco
y gemìa con unos gemidos que se escuchaban en todo el hotel
acaso varias cuadras a la redonda

entregados a juegos sexuales y sadomasoquistas
nos atàbamos a la cama
nos amordazàbamos nos vendàbamos los ojos
bailàbamos el tango en el living
o apelàbamos a un tercero fantasmàtico

eso fue antes de que ella se casara y se convirtiera en madre de familia
que es como hablar de un cierto monopolio
y de la posibilidad del adulterio

conocì a 2 hermanas que mantenìan una relaciòn clara y vagamente incestuosa
en una pelìcula
de modo tal que las ancianas se levantaban y abandonaban indignadas el cine

toda la pelìcula apuntaba al grito expresionista munchiano del final
en el que la actriz principal que fungìa de madre
pegaba un alarido enloquecedor
que nos ponìa la piel de gallina
por su descomunal actuaciòn

por alguna extraña razòn, o sin razòn, me encantaban las damas menopàusicas
a quienes les encantaba que les eyacularan en la boca
para hacerse seminales gàrgaras
y luego ràpidamente escupir, asqueadas, esa sustancia viscosa y amarga
en el tacho de la basura, en un balde, en un vaso de vidrio, en el inodoro
o incluso sobre mi panza, o en el suelo, o en la pileta de la cocina, o del baño:
donde fuera

asì transcurrieron aquellos años, aquella juventud
en la que era tan pobre que solo podìa hablar de mi mismo
solo tenìa unas monedas, unos billetes, viviendo al dìa, trabajando a destajo
bailando el tango
la milonga
y el
vals
criollo







 
Última edición:
cuando somos jòvenes no lo sabemos
nos creemos inmortales
y nos gusta lo que desconocemos

el sexo no tiene lìmites, dijo ella
yo me limitè a mirarla como si fuera una joven y ardiente bruja
que me ofrecìa sus servicios de negra magia y futurologìa
sus cursos de astrologìa y materialismo històrico

el clìtoris era algo rarìsimo
y los jòvenes travestis se paseaban por la esquina nocturna y frìa
munidos de sus botas negras y sus guantes de goma

abundaban los cunnilingus y fellatios
pero cuando dije esos 2 latinismos, ella no entendiò absolutamente nada
me observò asombrada, los ojos desorbitados, como si yo hubiera enloquecido de golpe
y hablara un idioma muerto, extravagante y antiguo

estas veleidades no impedìan, sin embargo, zambullirnos en la cama
sumergirnos en el sexo oral o anal a la bùsqueda del orgasmo perdido
y emerger con un clavel en la boca

un trìo puede ser algo aburrido como fumar 2 cigarrillos a la vez una verdadera estupidez
una orgìa es algo banal y pueril como el mal absoluto o relativo
en aquellas habitaciones uno ingresa como si fuera otro mundo
como si se tratara de otro planeta

la mùsica ameniza la velada
las damas lamen helados
como si se tratara de video clips
asì es la estètica de estos antros infernales
estas cuevas sutiles y melodiosas

y las pelìculas y videos eròticos o pornogràficos ni los miro
ya me resultan soporìferos
como las novelas del marquès de sade

inùtil es que apelen a la violencia màs absurda y a perversiones varias
a mì ya no me van esas dicciones esas triviales adicciones

el fascismo no me fascina
los fachos con sus fachas endurecidas
los tràgicos trajes que trajeron
los sacos que se sacan
encorbatados y terriblemente hijos de puta

cuando hacìamos el amor
ella solìa poner los ojos en blanco
y gemìa con unos gemidos que se escuchaban en todo el hotel
acaso varias cuadras a la redonda

entregados a juegos sexuales y sadomasoquistas
nos atàbamos a la cama
nos amordazàbamos nos vendàbamos los ojos
bailàbamos el tango en el living
o apelàbamos a un tercero fantasmàtico

eso fue antes de que ella se casara y se convirtiera en madre de familia
que es como hablar de un cierto monopolio
y de la posibilidad del adulterio

conocì a 2 hermanas que mantenìan una relaciòn clara y vagamente incestuosa
en una pelìcula
de modo tal que las ancianas se levantaban y abandonaban indignadas el cine

toda la pelìcula apuntaba al grito expresionista munchiano del final
en el que la actriz principal que fungìa de madre
pegaba un alarido enloquecedor
que nos ponìa la piel de gallina
por su descomunal actuaciòn

por alguna extraña razòn, o sin razòn, me encantaban las damas menopàusicas
a quienes les encantaba que les eyacularan en la boca
para hacerse seminales gàrgaras
y luego ràpidamente escupir, asqueadas, esa sustancia viscosa y amarga
en el tacho de la basura, en un balde, en un vaso de vidrio, en el inodoro
o incluso sobre mi panza, o en el suelo, o en la pileta de la cocina, o del baño:
donde fuera

asì transcurrieron aquellos años, aquella juventud
en la que era tan pobre que solo podìa hablar de mi mismo
solo tenìa unas monedas, unos billetes, viviendo al dìa, trabajando a destajo
bailando el tango
la milonga
y el
vals
criollo






Hay un tiempo que uno busca en el sexo tantas cosas nuevas, la mayoría de las cuales uno va descubriendo no son placenteras.
Gracias por este poema, un afectuoso saludo.
 

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