kalkbadan
Poeta que considera el portal su segunda casa
SEXTINA ELEMENTAL
Con el grito ancestral colapsa el radio
de un horizonte virginal de helio
y el niño estrena su mirada plata
en este mundo eléctrico de cobre.
Y en su bolsillo tiembla un solo cromo
con tanta luz que pesa como el hierro.
El tiempo vuela sin mostrar su hierro
y la rueda mantiene cada radio
mientras el niño juega con el cromo
golpeando su piel azul de helio,
y el mundo se desviste de su cobre
para entregarle su ración de plata.
El joven huye de su ser de plata
y trata de encontrar allá en el hierro
su propio hilo conductor de cobre.
Un mundo nuevo abarca con su radio
y mientras quema con su vida el helio
la infancia se desprende de su cromo.
Con los años el dorso de aquel cromo
se reconcilia con su envés de plata,
y el globo sigue ingrávido de helio
a pesar de la vida y de su hierro.
Y en el brillante médano del radio
una sombra aspirada bate el cobre.
Cuando una paz turquesa tiña el cobre
y un polvo de canela cubra el cromo,
entonces, compañero, empieza el radio
del horizonte a recortar su plata
y la nube de un óxido de hierro
amanece en los labios de tu helio.
Y así se va apagando nuestro helio
y lo que entonces fue un pulido cobre
se va tornando en un final de hierro.
Y en el bolsillo tiembla el mismo cromo
que el de aquel niño..., porque el ser de plata
siempre fue el mismo bajo el mismo radio.
Humano, expande el radio de tu helio
y encuentra luz de plata en este cobre
que el cromo de la vida... no es de hierro.
Kalkbadan
En Madrid, a 15 de marzo de 2020
Con el grito ancestral colapsa el radio
de un horizonte virginal de helio
y el niño estrena su mirada plata
en este mundo eléctrico de cobre.
Y en su bolsillo tiembla un solo cromo
con tanta luz que pesa como el hierro.
El tiempo vuela sin mostrar su hierro
y la rueda mantiene cada radio
mientras el niño juega con el cromo
golpeando su piel azul de helio,
y el mundo se desviste de su cobre
para entregarle su ración de plata.
El joven huye de su ser de plata
y trata de encontrar allá en el hierro
su propio hilo conductor de cobre.
Un mundo nuevo abarca con su radio
y mientras quema con su vida el helio
la infancia se desprende de su cromo.
Con los años el dorso de aquel cromo
se reconcilia con su envés de plata,
y el globo sigue ingrávido de helio
a pesar de la vida y de su hierro.
Y en el brillante médano del radio
una sombra aspirada bate el cobre.
Cuando una paz turquesa tiña el cobre
y un polvo de canela cubra el cromo,
entonces, compañero, empieza el radio
del horizonte a recortar su plata
y la nube de un óxido de hierro
amanece en los labios de tu helio.
Y así se va apagando nuestro helio
y lo que entonces fue un pulido cobre
se va tornando en un final de hierro.
Y en el bolsillo tiembla el mismo cromo
que el de aquel niño..., porque el ser de plata
siempre fue el mismo bajo el mismo radio.
Humano, expande el radio de tu helio
y encuentra luz de plata en este cobre
que el cromo de la vida... no es de hierro.
Kalkbadan
En Madrid, a 15 de marzo de 2020
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