GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
SI ARDES EN LOS GAJOS DE LA LUZ
Tú que ardes en los gajos de la luz y tiemblas
habrás de hacerme un columpio de palabras
donde pueda tenderme a soñar indolente
entre las metáforas de las que está hecho tu país de pájaros.
Déjame ser marioneta en tu mundo de arlequines
Y bajar desde el trapecio hacia el borde de la idea
donde juega su llama eterna el arte de crear.
Quiero ser el rosal que trepa por la cerca
hasta el principio del poema
para abrirse en racimos de versos
cuando la magia toque el abismo inquietante
de un millón de pétalos en rima azul.
Ya allí tomaré las bridas
de un soneto alazán con sus crines al viento
para llegarme hasta la voz de Pablo
a confundirme en un abrazo con sonido a mar
luego trenzaré una corona de jazmines
en el pelo estrellado de Alfonsina
y buscaré a Federico para que me lleve al río
a entregarle las lunas de mi pecho de nácar
y ya ahíta de versos por las esquinas de un blues dulzón
traeré en mis brazos las mieses de la palabra
para llenar mis alforjas y hacer con ellas
la miga de pan del poema en la mesa de cada día.
Si alguna vez te has sentido pájaro o abeja
Si ardes en los gajos de la luz o tiemblas
Aunque nadie lo sepa / eres poeta
TUKY CARBONI
Si ardes en los gajos de la luz o tiemblas
Aunque nadie lo sepa / eres poeta
TUKY CARBONI
Tú que ardes en los gajos de la luz y tiemblas
habrás de hacerme un columpio de palabras
donde pueda tenderme a soñar indolente
entre las metáforas de las que está hecho tu país de pájaros.
Déjame ser marioneta en tu mundo de arlequines
Y bajar desde el trapecio hacia el borde de la idea
donde juega su llama eterna el arte de crear.
Quiero ser el rosal que trepa por la cerca
hasta el principio del poema
para abrirse en racimos de versos
cuando la magia toque el abismo inquietante
de un millón de pétalos en rima azul.
Ya allí tomaré las bridas
de un soneto alazán con sus crines al viento
para llegarme hasta la voz de Pablo
a confundirme en un abrazo con sonido a mar
luego trenzaré una corona de jazmines
en el pelo estrellado de Alfonsina
y buscaré a Federico para que me lleve al río
a entregarle las lunas de mi pecho de nácar
y ya ahíta de versos por las esquinas de un blues dulzón
traeré en mis brazos las mieses de la palabra
para llenar mis alforjas y hacer con ellas
la miga de pan del poema en la mesa de cada día.
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