Si muero de placer cuando te veo,
¿qué pasará, ¡Dios Santo!, si algún día
consigo los favores que deseo,
cuando arda tu pasión junto a la mía?.
Se oirán las melodías seductoras
y unos salmos de coros celestiales
lograrán que me sienta a todas horas
el hombre más feliz de los mortales.
Quedarán mis sentidos fascinados
y ahítos de deleite y de ternura,
los sentires del alma, contagiados…
querrán participar de esta locura.
No es un verso de afecto el que yo explico,
¡es un canto de amor… que te dedico!.
¿qué pasará, ¡Dios Santo!, si algún día
consigo los favores que deseo,
cuando arda tu pasión junto a la mía?.
Se oirán las melodías seductoras
y unos salmos de coros celestiales
lograrán que me sienta a todas horas
el hombre más feliz de los mortales.
Quedarán mis sentidos fascinados
y ahítos de deleite y de ternura,
los sentires del alma, contagiados…
querrán participar de esta locura.
No es un verso de afecto el que yo explico,
¡es un canto de amor… que te dedico!.
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