Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
No eran ropas de estilo monegasco
por decirlo con cierta reticencia
una fiesta especial sin mucha ciencia
con la chispa picante del tabasco.
Muchas dosis de hechizo y mucho fiasco.
A pesar de la falta de eminencia
más de uno suplicaba a Dios clemencia,
presagio sin igual de un gran chubasco.
Un" si quiero" con notas de guitarra
hicieron la pachanga muy moderna
con testigos pendientes de su jarra.
Tras mucha invocación y gran fortuna
la fanfarria de Baco no fue eterna
y los fastos murieron con la luna.
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