Flavio Hugo Ruvalcaba
Poeta adicto al portal
Si voy al mar
no sólo ante mi vista el mundo se transforma:
yo cambio también inevitablemente.
Ante la dura inmensidad del océano
la tierra es una isla
que en nubes de colapso y tardes de arlequín
bajo la brisa cálida
hace del cielo el agua inconsistente,
y el agua es una estrella
que se colgó del cielo
y pule con sus olas
el diamante del mar.
En esa subversión de la existencia
yo, con nombre y apellido y una historia,
habitante de un lugar de tierra adentro,
ya no soy el que fui:
soy un eclipse,
soy esta sombra,
una conjunción reflejada
en ojos y sentidos y memoria
de cielo, tierra y agua.
Si voy al mar
ya no soy quien he sido.
no sólo ante mi vista el mundo se transforma:
yo cambio también inevitablemente.
Ante la dura inmensidad del océano
la tierra es una isla
que en nubes de colapso y tardes de arlequín
bajo la brisa cálida
hace del cielo el agua inconsistente,
y el agua es una estrella
que se colgó del cielo
y pule con sus olas
el diamante del mar.
En esa subversión de la existencia
yo, con nombre y apellido y una historia,
habitante de un lugar de tierra adentro,
ya no soy el que fui:
soy un eclipse,
soy esta sombra,
una conjunción reflejada
en ojos y sentidos y memoria
de cielo, tierra y agua.
Si voy al mar
ya no soy quien he sido.