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Siempre me encontrarás aquí sentado.

Cierto amigo, siempre te veo sentado ahí ...creo que es mejor lugar para admirar lo bello de la naturaleza .
Encuentro en tu poesía una gran carga reflexiva y existencial. La vida puede saber a eternidad siempre que se descubra la manera de vivir, y la muerte...ufff, la muerte es todos los días , hay muchos que la padecen a diario...
Un placer leerte, mis aplausos amigo.
Hola Luviam. Hace tiempo que quiero cambiar mi avatar por el de cuando comencé por estos lares... pero siempre me pone problemas el sistema. Voy a ver si hoy lo consigo.
Muchas gracias por tus palabras y un abrazote desde estos vientos que nos azotan hoy... que yo prefiero la lluvia.
 
WOW mi poeta de poetas, esta noche me has robado el sueño,
me quedaré,
quiero ver estrellas desde este cielo.
UN APLAUSO Y TODO MI CARIÑO :)
 
El del penúltimo versos
soy yo también amigo
además de hablar de ti como creo que hablas,
pues este poeta llamado Eladio
también dibuja paisajes con la mente
aunque en los míos entre los árboles y el río
hay casi siempre una muchacha que se baña jejej
Un abrazo.
 
Al borde del abismo vivimos a menudo por no decir siempre, y desde luego es mejor mirar al horizonte que hacia abajo, ...y de paso aprender a dominar el vértigo (y también el equilibrio), que las mejores vistas suelen estar en las alturas, jeje.
Un poema excelente, Alonso. Mis felicitaciones y un abrazo, amigo.
Hola Luis. Soy un enamorado de las alturas; quizás sea porque el vertigo no me ataca... o porque me aferro con las garras a cualquier rama que se acerque, je je.
Un abrazo desde estas latitudes con mucho cariño.
 
Como siempre dejando el alma en tus versos, es bueno saber de los que esperan una palabra dulce para endulzar los días, y de los que dan una mirada para iluminar el horizonte, bellas letras poeta, imágenes muy bien logradas para dejar escritas a las emociones. Un abrazo sin distancias.
Pues allá va un abrazo y un beso, desde este horizonte hasta tus vistas.
Las gracias te las doy luego poeta Nancy... y ahora también.
 
Mejor estar arriba del precipicio, donde la libertad se respira, contemplando bellas imágenes, porque como bien dices, todos los días morimos y hay que aprovechar lo que esté a nuestro alcance, antes de vernos en el barranco, donde solo la oscuridad es la reina.
Buena inspiración Alonso, lleva a la reflexión, como me gustan a mí, entre otras cosas, jajaja
Un abrazo y luz verde para ese caminar.
Hola Ricardo y muchas gracias por las reflexiones, que yo también soy adicto a ellas... y con ellas disfruto junto a la buena compañía de los amigos.
Un abrazo y muy feliz semana... fresquita, je je.
 
Siempre me encontrarás aquí sentado

al borde lagrimal de nuestros ojos,

mirando al infinito que, si existe,

es la estación final que desconozco.

Siempre estaré a la sombra ardiente y fresca

de una palabra dulce como poco,

quieto, por si las moscas con su vuelo

quisieran empujarme hasta sus lodos.

Pensaré que el abismo es sólo un salto,

un traspiés de un presente más que incómodo,

la caída un corcel que desbocado

ya no atiende a razones ni decoros.

Morir se ha de morir todos los días,

es el principio y el final de todo,

un día estás abajo, otro arriba,

sin deudas, sin pecados ni sobornos.

En el acantilado, con los pies

colgados del vacío, me propongo

recorrer los caminos que plantea

la ventana del viento sin cerrojos.

Allí estaré mirando el horizonte,

sumiso al natural de los estoicos,

dibujando paisajes con la mente,

buscándole a la vida los contornos.
Y siempre te encuentro allí sentado, la mirada sumergida en el horizonte y las manos expresando ternura, sabes que es uno de mis preferidos, te dejo un abrazo largooo poeta, besos!
 
Y siempre te encuentro allí sentado, la mirada sumergida en el horizonte y las manos expresando ternura, sabes que es uno de mis preferidos, te dejo un abrazo largooo poeta, besos!
Nada como esperar con la mirada, como ver por el corazón. Nada como sumergirse en lo que nos rodea y en lo que el viento trae. Todo y nada... pero aquí estamos.
Besos y abrazote de este vaquero por parte de abuelo, je je je... que es verdad.
 
¡¡Que precioso este poema Vicent!!!Versos de encuentro y de una entrega magistral con todos sus estados de ánimo
"un día estás abajo, otro arriba,
sin deudas, sin pecados ni sobornos."
Ese acantilado es reconfortante, da para reflexionar.
Un placer leerte Poeta en este domingo cansino
Un Abrazo fuerte
Desde el acantilado que proponía el barranco, allá por las Tierras Altas, y recordando mi primer avatar surgió esta reflexión a la que vuelvo después de un par de años.
Un besote y hasta la hora de la cena, Valentina.
 
Ahí en ese vacío se siente a intensidad, en vilo y a sabiendas de la vida con sus avatares esta el mirar el horizonte...que bueno que se pueda.
Un poema para leerse y leerse e inspirarse.
Aplausos a tus letras querido poeta
y un abrazo grande para ti
la dulce c
No sé el porqué, pero siempre me gustó sentarme al borde de los precipicios, fumarme un cigarrillo y contemplar. Supongo que es para curarme de las prisas.
Muchas gracias, Dulce, y un abrazo hasta tu tierra cafetera.
 
Morir se ha de morir todos los días,
es el principio y el final de todo,
un día estás abajo, otro arriba,
sin deudas, sin pecados ni sobornos.
Una manera profunda y bella de plasmar lo que el alma siente en la vida, en los instantes decisivos cuando el gris del cielo se cierne en el corazón. ¡Hermoso poema! Un verdadero placer disfrutar de la inmensa belleza de su poesía, Alonso Vicent, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
Siempre me encontrarás aquí sentado

al borde lagrimal de nuestros ojos,

mirando al infinito que, si existe,

es la estación final que desconozco.

Siempre estaré a la sombra ardiente y fresca

de una palabra dulce como poco,

quieto, por si las moscas con su vuelo

quisieran empujarme hasta sus lodos.

Pensaré que el abismo es sólo un salto,

un traspiés de un presente más que incómodo,

la caída un corcel que desbocado

ya no atiende a razones ni decoros.

Morir se ha de morir todos los días,

es el principio y el final de todo,

un día estás abajo, otro arriba,

sin deudas, sin pecados ni sobornos.

En el acantilado, con los pies

colgados del vacío, me propongo

recorrer los caminos que plantea

la ventana del viento sin cerrojos.

Allí estaré mirando el horizonte,

sumiso al natural de los estoicos,

dibujando paisajes con la mente,

buscándole a la vida los contornos.


Un poema de gran belleza y creatividad poética, que cautiva de principio a fin. Aplausos y un abrazo.
 
Siempre me encontrarás aquí sentado

al borde lagrimal de nuestros ojos,

mirando al infinito que, si existe,

es la estación final que desconozco.

Siempre estaré a la sombra ardiente y fresca

de una palabra dulce como poco,

quieto, por si las moscas con su vuelo

quisieran empujarme hasta sus lodos.

Pensaré que el abismo es sólo un salto,

un traspiés de un presente más que incómodo,

la caída un corcel que desbocado

ya no atiende a razones ni decoros.

Morir se ha de morir todos los días,

es el principio y el final de todo,

un día estás abajo, otro arriba,

sin deudas, sin pecados ni sobornos.

En el acantilado, con los pies

colgados del vacío, me propongo

recorrer los caminos que plantea

la ventana del viento sin cerrojos.

Allí estaré mirando el horizonte,

sumiso al natural de los estoicos,

dibujando paisajes con la mente,

buscándole a la vida los contornos.
Una hermosa liberación psiquica, muy pocas veces vista de mi parte, se vislumbra en tu especial poema, y sí que es liberador y pacifico leer este tipo de poemas, fraternal abraso admirado Maestro Alonso Vicent.
Un placer amigo Alonso siempre.
 
Preciosos versos Alonso, con toque de nostalgia y un mucho de esperanza, es reconfortante saber que alguien está dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario, un enorme placer leerte, besos.
 
Siempre me encontrarás aquí sentado

al borde lagrimal de nuestros ojos,

mirando al infinito que, si existe,

es la estación final que desconozco.

Siempre estaré a la sombra ardiente y fresca

de una palabra dulce como poco,

quieto, por si las moscas con su vuelo

quisieran empujarme hasta sus lodos.

Pensaré que el abismo es sólo un salto,

un traspiés de un presente más que incómodo,

la caída un corcel que desbocado

ya no atiende a razones ni decoros.

Morir se ha de morir todos los días,

es el principio y el final de todo,

un día estás abajo, otro arriba,

sin deudas, sin pecados ni sobornos.

En el acantilado, con los pies

colgados del vacío, me propongo

recorrer los caminos que plantea

la ventana del viento sin cerrojos.

Allí estaré mirando el horizonte,

sumiso al natural de los estoicos,

dibujando paisajes con la mente,

buscándole a la vida los contornos.


Lo he leído muchas veces y no sé muy bien porqué no lo había comentado.
Ayer volví a leerlo y fue como escuchar una milonga.
Anda échate hacia un lado que vengo a tomar un café contigo
en este hermoso precipicio de versos.Qué chula la foto...
Un abrazo, amigo entero,el de las 9 y 45
 
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