malco
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Equipo Revista "Eco y latido"
Seguí,
la estela aromada
de tu rastro.
Caminé,
los surcos calcinados
por tus pies en llamas.
Recogí,
las huellas de tu mirada
señales claras de tus pasos.
Escuché,
el leve canto de tus pisadas
y seguí
el camino arbolado
del silencio.
Y al trasluz de tu voz
tendida sobre azahares
en signos convergentes
de señalado destino
te encontré.
Y con atracción imanta
y encantada fascinación
cautivo descendí
lentamente
por la resbaladiza
ladera de tu cuello.
Y posado en la blanca espuma
de tus hombros,
en gitano
deseo nocturno
me deslice
a las colinas firmes
de tus pechos en flor
y libando sus pecíolos
caí
al límite vedado del deseo,
cóncavo y convexo
de las íntimas coincidencias,
ondulante linea del desasosiego,
encendida tentación
de la locura,
abismal precipicio
de los desvarios,
y en el embriagante aroma
de la abierta intimidad
te conviertes,
en fragua vulcana
de fuego perenne
donde se doblega
el acero del delirio.
Y en la sofocante calma
del aguerrido combate
sin tregua al descanso
consumida en insaciable deseo
devoras mi aliento
en desigual batalla.
MALCO
la estela aromada
de tu rastro.
Caminé,
los surcos calcinados
por tus pies en llamas.
Recogí,
las huellas de tu mirada
señales claras de tus pasos.
Escuché,
el leve canto de tus pisadas
y seguí
el camino arbolado
del silencio.
Y al trasluz de tu voz
tendida sobre azahares
en signos convergentes
de señalado destino
te encontré.
Y con atracción imanta
y encantada fascinación
cautivo descendí
lentamente
por la resbaladiza
ladera de tu cuello.
Y posado en la blanca espuma
de tus hombros,
en gitano
deseo nocturno
me deslice
a las colinas firmes
de tus pechos en flor
y libando sus pecíolos
caí
al límite vedado del deseo,
cóncavo y convexo
de las íntimas coincidencias,
ondulante linea del desasosiego,
encendida tentación
de la locura,
abismal precipicio
de los desvarios,
y en el embriagante aroma
de la abierta intimidad
te conviertes,
en fragua vulcana
de fuego perenne
donde se doblega
el acero del delirio.
Y en la sofocante calma
del aguerrido combate
sin tregua al descanso
consumida en insaciable deseo
devoras mi aliento
en desigual batalla.
MALCO
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