NiñoNube
Poeta asiduo al portal
Pasaba la rana al lado del charco.
El charco era verde
y hogar de un gran sapo.
La rana quería que el sapo le hablara.
Y éste, las moscas comía ignorando a la rana.
¿Porque no me habla éste sapo tonto?
El sapo engullía ignorando a la rana.
Y el fin del banquete,
se veía más tarde que pronto.
¿No vas a decirme nada, gordo sapo?
No, en éste momento,
quizás dentro de un rato.
Tal vez después de comer,
si me entra la gana.
Tal vez ya no esté en ese instante.
Le dijo enfadada la rana.
Pues vale.
Siguió comiendo el sapo.
Pues bien.
Marchó saltando de rama en rama.
Así termina esto del sapo y la rana.
Y si buscan entre líneas una moraleja,
apunten ésta que el cuentista les deja.
En las cosas del relacionarse, ya seas rana o seas sapo,
cada uno que haga lo que le venga en gana.
Eso sí: sin joder, ni dar por saco...
El charco era verde
y hogar de un gran sapo.
La rana quería que el sapo le hablara.
Y éste, las moscas comía ignorando a la rana.
¿Porque no me habla éste sapo tonto?
El sapo engullía ignorando a la rana.
Y el fin del banquete,
se veía más tarde que pronto.
¿No vas a decirme nada, gordo sapo?
No, en éste momento,
quizás dentro de un rato.
Tal vez después de comer,
si me entra la gana.
Tal vez ya no esté en ese instante.
Le dijo enfadada la rana.
Pues vale.
Siguió comiendo el sapo.
Pues bien.
Marchó saltando de rama en rama.
Así termina esto del sapo y la rana.
Y si buscan entre líneas una moraleja,
apunten ésta que el cuentista les deja.
En las cosas del relacionarse, ya seas rana o seas sapo,
cada uno que haga lo que le venga en gana.
Eso sí: sin joder, ni dar por saco...