lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Con trémulo aleteo
a mí llegaste,
al azulado nido
de mi ramaje.
Al quedarte por siempre
callado y quieto,
en mi sauce se mecen
nuestros silencios.
Te rodea mi magia
sin que percibas
que vuelas porque ella
de amor te hechiza.
Si soñando conmigo
pasas las horas,
tu cuerpo adormecido
sana mis hojas.
Como eres un don
para mis ramas,
mi corazón te espera
cada mañana.
Con mi gratitud a Lesmo por sus labores de revisión.