Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recitare mis versos, ¡vida mía!
bajo el tenue compás de un violonchelo
cuando nos encontremos algún día
sobre tu mismo cielo.
Hoy busco inspiración entre las flores
en que las mariposas
adosan a sus alas primorosas
el polen que alimenta los amores;
y mi estro se abre paso en los jardines
que yertos en otoños de hojarasca
aguardan con pasión las primaveras.
Te juro amor que asido a la borrasca
he de llegar en luz a los confines
donde descansa tu alma
y adormitada esperas
desnuda en los estuarios de la brisa;
y haré que se dibuje una sonrisa
en tu carita de ángel agraciada
al escuchar mis versos.
¡Si los tiempos sin ti fueron adversos,
mañana en tu presencia serán nada!
Un triste violonchelo a media noche
embriaga en su vaivén
de notas que me dicen que estás bien;
él sabe mi presente y mi pasado,
él sabe que en mi muerte habrá consuelo
y que me has esperado
¡sobre tu mismo cielo!
bajo el tenue compás de un violonchelo
cuando nos encontremos algún día
sobre tu mismo cielo.
Hoy busco inspiración entre las flores
en que las mariposas
adosan a sus alas primorosas
el polen que alimenta los amores;
y mi estro se abre paso en los jardines
que yertos en otoños de hojarasca
aguardan con pasión las primaveras.
Te juro amor que asido a la borrasca
he de llegar en luz a los confines
donde descansa tu alma
y adormitada esperas
desnuda en los estuarios de la brisa;
y haré que se dibuje una sonrisa
en tu carita de ángel agraciada
al escuchar mis versos.
¡Si los tiempos sin ti fueron adversos,
mañana en tu presencia serán nada!
Un triste violonchelo a media noche
embriaga en su vaivén
de notas que me dicen que estás bien;
él sabe mi presente y mi pasado,
él sabe que en mi muerte habrá consuelo
y que me has esperado
¡sobre tu mismo cielo!
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