Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
El céfiro emancipa el firmamento,
las nubes se deslizan tras el monte
y aclara con tu estrella mi horizonte
restándole camino al sufrimiento.
Renueva tu virtud mi sentimiento
que deja el abismal río Aqueronte,
no hay caos que mi espíritu no afronte
si nutres con amor mi pensamiento.
Tornaste mi existir de oscuridades
por brasas del latido de la aurora
nacidas en la fragua de tu lecho.
No importa el transitar de las edades
-el dios atemporal nunca demora-
si logro descansar sobre tu pecho.
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