Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Juro que intenté mantener una relación a distancia
(fui seminarista),
pero Dios no tenía cobertura.
Te aseguro que siempre procuro estar tranquilo,
pero el médico sustituto del que cubrió la baja del mío
dice que tengo la tensión por las nubes.
Yo creía que eso se curaba con un "danacol";
pero resulta que esa leche es para el colesterol
u otros menesteres.
No sé si decirte que soy bastante fiel
porque podrías aprovecharte;
tampoco te diré que nací en Mongolia
porque los amigos
(poco amigos)
hacen bromas que no me gustan.
Pero sí puedo decirte que no cuentes conmigo
(aunque puedes contar),
que yo suelo sumergirme en mundos extraños
(quizás sean los tuyos),
que la lluvia y el frío me hacen bien
porque tengo mucha leña
y una ladera que no inunda mis perspectivas.
¿Gafas?, solo para leer en la cama
con un flexo solar amarillo de…
¡coño!, ahora no recuerdo cómo se llama
esa gran tienda sueca.
Te aseguro que mi memoria es intransitiva
(a veces),
que mi ilusión es como el silencio:
sorda, propia, con atenuantes y sin alevosía.
Duermen cuatro gatos alrededor de una estufa,
y yo acabo de merendar. Voy a tomar un café.
Son las cinco de la tarde,
aunque el sustituto de otro sustituto
que decía que era mi médico
(ya te dije)
no me lo aconseja.
Pero bueno, tampoco creo que sea relevante
¡Qué bien huele y sabe!
...Y ya, con el cuerpo servido,
me da por escribir cuatro letras más
Serán argumentos, percances
u otro poema
para mañana o pasado.
(fui seminarista),
pero Dios no tenía cobertura.
Te aseguro que siempre procuro estar tranquilo,
pero el médico sustituto del que cubrió la baja del mío
dice que tengo la tensión por las nubes.
Yo creía que eso se curaba con un "danacol";
pero resulta que esa leche es para el colesterol
u otros menesteres.
No sé si decirte que soy bastante fiel
porque podrías aprovecharte;
tampoco te diré que nací en Mongolia
porque los amigos
(poco amigos)
hacen bromas que no me gustan.
Pero sí puedo decirte que no cuentes conmigo
(aunque puedes contar),
que yo suelo sumergirme en mundos extraños
(quizás sean los tuyos),
que la lluvia y el frío me hacen bien
porque tengo mucha leña
y una ladera que no inunda mis perspectivas.
¿Gafas?, solo para leer en la cama
con un flexo solar amarillo de…
¡coño!, ahora no recuerdo cómo se llama
esa gran tienda sueca.
Te aseguro que mi memoria es intransitiva
(a veces),
que mi ilusión es como el silencio:
sorda, propia, con atenuantes y sin alevosía.
Duermen cuatro gatos alrededor de una estufa,
y yo acabo de merendar. Voy a tomar un café.
Son las cinco de la tarde,
aunque el sustituto de otro sustituto
que decía que era mi médico
(ya te dije)
no me lo aconseja.
Pero bueno, tampoco creo que sea relevante
¡Qué bien huele y sabe!
...Y ya, con el cuerpo servido,
me da por escribir cuatro letras más
Serán argumentos, percances
u otro poema
para mañana o pasado.