hombres y poetas
Poeta recién llegado
Soledad... me estoy acostumbrando a ti,
en que momento, entraste en mi vida...
aun no lo sé.
Miro hacia atrás como queriendo descubrirte,
y siempre estas en mis recuerdos.
¡Hay vida loca!
mi vida loca... perdida en el tumulto,
de vaivenes inciertos.
¡ Que miedo... tomar tu mano !
que grises parecen tus silencios,
¿ porque tanto temor, golpea tu nombre?
soledad... soledad,... cuanta soledad,
porque ese miedo inconfesable , que cala mis huesos.
Hoy quiero verte, abrirte mi casa... pero sin miedos,
pero anda suave y sin prisas,
que soy pájaro frágil en este momento.
Te propongo... ser amigas,
y de a poquito...de a poquito conocernos,
vos deja... la daga punteaguda a un lado,
yo prometo entenderte,
y enredarme en tus silencios
que en mi tumba no se escriba...
se fue sola a buscar el cielo.
Déjame escuchar tus historias, abrazarte un minuto,
que aún nos queda tanto tiempo...
pero no te vallas aún, quiero contarte...
abrirte mi alma escondida.
Deja que se apague la vela,
deja que se sequen mis heridas...
que tus ojos atraviesan la noche negra...
y la oscuridad... mis mañanas vacías.
Enciende aquella lámpara dormida,
que un rayo de vida ilumine
tu cara, así reconocerte
cuando pases a mi lado,
que no voy a esconderme,
ni escapare temblando, asustada.
Mi paso se hará lento...
iré buscando tu mirada.
Soledad... ya no te temo,
cambiare tu nombre,
y aunque el dolor me escondes...
ahora, ahora te llamare,
silencios, en mis mañanas...
silencios... que acunan ausencias,
silencios... que juegan,
con mi almohada.