Suenan campanas de viento
y rompe a llorar el silencio;
una bombilla se apaga
cansada de tanto esfuerzo.
Un verso triste que emerge
vestido de vítrea lágrima,
que al cantar sus notas grises
ilumina la madrugada.
Hay olas en mi cerveza
danzando al compás de arpegios
que rascan las hendiduras
celestes de mi cuarto...
Son ecos de mi universo,
donde tallo el tiempo
en este difícil arte
de andar siempre solo.
Solo, aún en la opulencia
de ojos que no me miran,
voces que no me hablan,
manos que no me tocan,
bullicio que no escucho.
Soy una sombra incorpórea
a la luz de un escenario,
que ya no busca arroparse
en la alcoba de un Te quiero,
ni jadea suplicando
las migajas de un beso.
¡Yo tengo más!
Tengo noches y lunas,
tengo un sol sobre el mar,
tengo vida, tengo paz
y tengo el alma desnuda.