Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy la sombra de un suspiro,
una vela que muere en el
horizonte de una mesa donde irrumpe un tiro; el incienso de una misa a un orate.
Soy de un segundo no más que un vástago, la caravela de una lágrima bajando por la escalera de una mejilla, arando surcos por la eternidad de un relámpago.
De saber que la niñez era parte de la vida, hubiese preferido nacer adulto; pues de ella tengo un lienzo tenue
de un recuerdo moribundo,
sin medida.
Soy el polvo abatido por la brisa, soy el llanto de una gota ahogada por el río. Del oro más fino, soy la tozca tierra removida con desprecio, del tren de la vida, soy el hollín tratado con asperezas.
A veces creo ser algo más,
un ser provisto de raciocinio,
con libertad de decidir qué hacer, qué ser o qué decir
Luego descubro mí ilusión colgando de un árbol seco,
sin raíz alguna en el corazón,
sin pregón de vida, ni un eco
de esperanza tiritando a lo lejos.
Pero quién dice que pasará la lluvia viendo el cielo gris.
Mientras haya en mí aliento,
la veré circular a mi lado
como buitre esperando el momento de descender
Veo la anatomía de mi fe agonizando un sueño extinto,
Quién pudiera entender lo que siento? Quisiera ser algo más
Pero solo eso soy.
una vela que muere en el
horizonte de una mesa donde irrumpe un tiro; el incienso de una misa a un orate.
Soy de un segundo no más que un vástago, la caravela de una lágrima bajando por la escalera de una mejilla, arando surcos por la eternidad de un relámpago.
De saber que la niñez era parte de la vida, hubiese preferido nacer adulto; pues de ella tengo un lienzo tenue
de un recuerdo moribundo,
sin medida.
Soy el polvo abatido por la brisa, soy el llanto de una gota ahogada por el río. Del oro más fino, soy la tozca tierra removida con desprecio, del tren de la vida, soy el hollín tratado con asperezas.
A veces creo ser algo más,
un ser provisto de raciocinio,
con libertad de decidir qué hacer, qué ser o qué decir
Luego descubro mí ilusión colgando de un árbol seco,
sin raíz alguna en el corazón,
sin pregón de vida, ni un eco
de esperanza tiritando a lo lejos.
Pero quién dice que pasará la lluvia viendo el cielo gris.
Mientras haya en mí aliento,
la veré circular a mi lado
como buitre esperando el momento de descender
Veo la anatomía de mi fe agonizando un sueño extinto,
Quién pudiera entender lo que siento? Quisiera ser algo más
Pero solo eso soy.
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