elizabethmol
Poeta recién llegado
¿Es preferible vivir una lánguida existencia en el estupor de una eterna soledad, sin atisbo de luz, viviendo reminiscencias de un pasado inerte, o rebosar hasta el hartazgo de un fútil encuentro que calcine hasta las raíces de tu ser por un día, o dos?; como una dosis fatal que se cuela por tus venas transportándose a través de tu sangre a todo tu ser. Un golpe fulminante de éxtasis, y luego perder aquella droga y enfrentar la abstinencia.
Perdí la consciencia de mi propia existencia, vivía y respiraba para encontrarte con aquel limitante que impusiste. Nos encontramos en medio de luchas férreas de quienes sobreviven en medio de un mar de lamentos y vicisitudes. Empecé a visitar las orillas de los ríos cual “llorona buscando a sus hijos”. Te buscaba en cada esquina esperando que haya una respuesta a mi desgarradora súplica mientras los inefables ojos me miraban con desdén.
Memoricé cada ruta que conducía a ti, buscaba una coincidencia, una leve brisa que elevase tu mirada y la encontrase con la mía. Pedía demasiado, ¡nunca debí atisbar siquiera aquella muestra de sublime éxtasis! Mis dedos empezaron a buscar tu piel a mitad de la noche mientras mis sueños se balanceaban lentamente a la desesperación. No me quedó nada de ti para saber que eras real, a lo mejor mi subconsciente te creo, te invento, para privarme de mi amada soledad.
Perdí la consciencia de mi propia existencia, vivía y respiraba para encontrarte con aquel limitante que impusiste. Nos encontramos en medio de luchas férreas de quienes sobreviven en medio de un mar de lamentos y vicisitudes. Empecé a visitar las orillas de los ríos cual “llorona buscando a sus hijos”. Te buscaba en cada esquina esperando que haya una respuesta a mi desgarradora súplica mientras los inefables ojos me miraban con desdén.
Memoricé cada ruta que conducía a ti, buscaba una coincidencia, una leve brisa que elevase tu mirada y la encontrase con la mía. Pedía demasiado, ¡nunca debí atisbar siquiera aquella muestra de sublime éxtasis! Mis dedos empezaron a buscar tu piel a mitad de la noche mientras mis sueños se balanceaban lentamente a la desesperación. No me quedó nada de ti para saber que eras real, a lo mejor mi subconsciente te creo, te invento, para privarme de mi amada soledad.