Évano
Libre, sin dioses.
La soledad de la mano
cuando los dedos rebuscan
calderilla en los bolsillos.
Un tintineo que lidia
con las pupilas brillantes
de la otra mano que extiende
la pobreza al que pasea
su perro por las aceras,
del que sale de la tienda,
de alguna tienda qué más da.
¡Qué futuro nos espera
si solo somos dos manos,
manos que no se dan?
Soledad, soledad.
cuando los dedos rebuscan
calderilla en los bolsillos.
Un tintineo que lidia
con las pupilas brillantes
de la otra mano que extiende
la pobreza al que pasea
su perro por las aceras,
del que sale de la tienda,
de alguna tienda qué más da.
¡Qué futuro nos espera
si solo somos dos manos,
manos que no se dan?
Soledad, soledad.
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