José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si soñamos a voces y nacemos,
ya habremos coincidido en esta mesa
y me late por la emoción confesa
de frente, con verdades, hablaremos.
Conmovidos, perplejos, disponemos
de alguna pizca de serenidad;
junto con la confianza y la verdad
nos hace coincidir este ambiente.
Mirarnos y mirarte finalmente
se convierte en el cauce de ebriedad.
Y cuando dialoguemos de intenciones
dicho o no con la gracia de un gramático,
con o sin el decoro de un pragmático
hablaremos de tierra y corazones.
Crecen como milagros nuestros dones.
Nace el tallo, el follaje y esta flor
y de esta encrucijada, nuestro amor
que sirviera a la voz y al pensamiento,
lo que brote de nuestro juramento
resulta del valor del soñador.
Todo camino queda por delante,
lo reflejan tus ojos que proyectan.
Espejados y diáfanos eyectan
la suerte de complot apasionante.
La atmósfera sostiene lo expectante
la extrañeza, silencio, soledad
el encuentro, siluetas, libertad.
Retienen en su centro la frescura
de lo que está llegando con premura
y todos besamos con ansiedad.
Pese a que nos golpean la cabeza,
aunque nos manchen esta libertad
bañará la vertida lealtad,
sus olas en la arena, la grandeza.
Unidos somos una fortaleza
y somos los amantes de la vida,
tenemos la pasión fortalecida
de quienes se desvelan por un todo
queremos encontrarnos de algún modo
con nuestra identidad robustecida.
Es la esperanza la que nos sostiene
en intimista y estridente mundo,
eso que en los encuentros es rotundo
y eso en lo que un nosotros sobreviene.
La intensidad y ganas que retiene
crea esta llamarada en nuestros ojos,
en la severidad de los despojos,
en el libre albedrío de pasiones,
resulta el reino de las sensaciones
un campo redimido de cerrojos.
Galarza J. L. (Argentina: 2024)