Apreciado Salvador, me has hecho recordar un pasaje bíblico que dice: Cuando asistas a una reunión, celebración o evento cualquiera, no ocupes los primeros puestos, para no caer en la vergüenza de que alguien te diga, lo siento este lugar está reservado. Más si por el contrario ocupas voluntario la última fila, es entonces cuando puede ocurrir algo maravilloso que te sorprenda, cuando una mano gratuita te levante y diga, no Salvador ven conmigo, tú estás entre los elegidos y te sitúe en los primeros lugares
Bendecida está la humildad en las almas. Si por estar presos de la inercia de nuestras carreras u oficios se nos olvida, cuando llegamos o vamos llegando al final de la carrera comprobamos ese vacío que hemos ido alimentando inadecuadamente con nuestro propio egoísmo
Más quien poco posee y nada piensa poseer, ya llegó al todo, pues el todo le posee a él, y en sus ojos brilla la luz del fuego que en su corazón arde. Luz de amor universal, no una bombilla propia hecha a medida, pero efímera
Tan solo cuando una gota se entrega al mar se produce el milagro, o la magia de ser mar mismo, dejando de ser gota. Más, es pobre la gota que a punto de evaporarse comprende que es tan solo una gota a punto de desaparecer en la nada. Pero ahí viene lo que tus amables y amorosos compañeros te dicen. Es cuando una gota reconoce ser muy poca cosa frente al océano, que se enfrenta con su propio libre albedrío de decidir ser, dejando de parecer, siendo en la totalidad. Llegar al final del pozo es descubrir realmente la última y única posibilidad de reinvertir la mirada y descubrir que la luz verdadera entra por la boca del pozo, o sea la dirección contraria a la discutida o negada. Y la verdadera misericordia está, en que existe un fondo en el ser humano, que nos hace sentir la nada, pero a la vez siendo, existiendo, latiendo, para que comprendamos al tocar el fondo que tan solo debemos mirar hacia arriba. Reconocer eso es fiel al principio de: Conoce la verdad y ella te libertará
Llegar a la verdad, ya sea en la entrada del pozo, en la mitad o al final, es tan solo un hecho circunstancial. Lo importante es coger la dirección correcta. Y tan solo en plena oscuridad se valora un rayo de luz, pero si seguimos al rayo descubrimos más y más, ese es el camino, sin juzgar, sin culpar, amando, no por amar al recibir, sino amar siendo conscientes de que tan solo somos un cristal que hemos de limpiar para que la luz nos penetre y haga brillar el preciado diamante incrustado en nuestro ser y que el efecto que la luz provoca al incidir en él, se convierte en un hermoso arcoíris de color, que al trasmitirlo a los demás no es más ni menos que lo que siempre por los siglos fue: EL AMOR.
Nada hay nada nuevo bajo el sol. Lo que hoy reconoces, ayer ya era, y lo que ayer era, hoy es.
Agradecimiento y bondad en el corazón son las mejores armas contra el ego y la vanidad
Desde mi nada, te ofrezco el aún pequeño reflejo del TODO, que todo lo mira y todo ve.
Con amor te digo que no existe la nada. Todo descansa en el silencio que realza la próxima nota compartiendo toda la belleza en cada sonido con las mismas pausas que le preceden
Con toda la sinceridad que me ocupa el ser, al entregarme a los demás, entregado a ti Salvador, te ofrezco mi mano amiga como suave impulso que te ayude a seguir camino valorando todo lo valioso que llevas en tu mochila (Que es mucho) ganado a pulso, pero también sabiendo desechar lo superfluo que impide que avances o veas mejor el camino a seguir. A veces, limpiarse las lentes evita sacar juicios erróneos de lo que vemos o intuimos ver
Desde tú amada tierra extremeña, como un paisano más, pero no solo como compañero de camino al andar, que mi mano te extiendo, además como caminante al amar
Mi paz te envío.
Vidal