Su otro yo...

Guadalupe D. Lopez

Poeta que considera el portal su segunda casa
La vi detener su paso
en el espejo de la sala,
con tristeza me miró
e intercambiamos miradas.
No hicieron falta las palabras
para entender lo que pasaba.
Había desilusión
en su sonrisa forzada
y lineas de dolor,
en ese rostro que lloraba.
Su tristeza penetró
hasta las fibras de mi alma,
dejándome el sabor
de la sal de sus lágrimas.
Quería correr a su lado
y consolarla con calma,
fundirnos en ese abrazo
qué uniría nuestras almas.
Podía apoyarse en mi hombro,
su testigo de mañanas,
soy lo único que tiene
y qué le brinda esperanza.
"La unión hace la fuerza"
soy la mitad de su alma,
su otro yo, que la anima
cuando las fuerzas le fallan.
 
Amiga Mary Mura gracias por acompañarme en mis letras y por dejar su hermosa huella. Honestamente no sé. Probablemente me lo puso ahí para que lo leyera o simplemente por error. Ya ve que suele suceder. Buenas noches.
 
La vi detener su paso
en el espejo de la sala,
con tristeza me miró
e intercambiamos miradas.
No hicieron falta las palabras
para entender lo que pasaba.
Había desilusión
en su sonrisa forzada
y lineas de dolor,
en ese rostro que lloraba.
Su tristeza penetró
hasta las fibras de mi alma,
dejándome el sabor
de la sal de sus lágrimas.
Quería correr a su lado
y consolarla con calma,
fundirnos en ese abrazo
qué uniría nuestras almas.
Podía apoyarse en mi hombro,
su testigo de mañanas,
soy lo único que tiene
y qué le brinda esperanza.
"La unión hace la fuerza"
soy la mitad de su alma,
su otro yo, que la anima
cuando las fuerzas le fallan.
Muy bello, enternecedor, me llegó muy profundo, un abrazo Guadalupe
 
La vi detener su paso
en el espejo de la sala,
con tristeza me miró
e intercambiamos miradas.
No hicieron falta las palabras
para entender lo que pasaba.
Había desilusión
en su sonrisa forzada
y lineas de dolor,
en ese rostro que lloraba.
Su tristeza penetró
hasta las fibras de mi alma,
dejándome el sabor
de la sal de sus lágrimas.
Quería correr a su lado
y consolarla con calma,
fundirnos en ese abrazo
qué uniría nuestras almas.
Podía apoyarse en mi hombro,
su testigo de mañanas,
soy lo único que tiene
y qué le brinda esperanza.
"La unión hace la fuerza"
soy la mitad de su alma,
su otro yo, que la anima
cuando las fuerzas le fallan.
Ese otro yo es el que nos acompaña siempre...me gustó mucho tu poema , sensible y dulce. Grato leerte poetisa, un abrazo
 
Amiga bristy cómo está? Buenas tardes Muchas gracias por su bella compañía y por dejar su huella en mi rincón. Gracias por leerme que bueno que mis letras fueron de su agrado. Un abrazo.
 

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