Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
La vi detener su paso
en el espejo de la sala,
con tristeza me miró
e intercambiamos miradas.
No hicieron falta las palabras
para entender lo que pasaba.
Había desilusión
en su sonrisa forzada
y lineas de dolor,
en ese rostro que lloraba.
Su tristeza penetró
hasta las fibras de mi alma,
dejándome el sabor
de la sal de sus lágrimas.
Quería correr a su lado
y consolarla con calma,
fundirnos en ese abrazo
qué uniría nuestras almas.
Podía apoyarse en mi hombro,
su testigo de mañanas,
soy lo único que tiene
y qué le brinda esperanza.
"La unión hace la fuerza"
soy la mitad de su alma,
su otro yo, que la anima
cuando las fuerzas le fallan.
en el espejo de la sala,
con tristeza me miró
e intercambiamos miradas.
No hicieron falta las palabras
para entender lo que pasaba.
Había desilusión
en su sonrisa forzada
y lineas de dolor,
en ese rostro que lloraba.
Su tristeza penetró
hasta las fibras de mi alma,
dejándome el sabor
de la sal de sus lágrimas.
Quería correr a su lado
y consolarla con calma,
fundirnos en ese abrazo
qué uniría nuestras almas.
Podía apoyarse en mi hombro,
su testigo de mañanas,
soy lo único que tiene
y qué le brinda esperanza.
"La unión hace la fuerza"
soy la mitad de su alma,
su otro yo, que la anima
cuando las fuerzas le fallan.