El oleaje del corazón
es leve cual suspiro,
rítmico y adormilador
como una nana.
Por eso me gusta el mar,
porgue como al corazón,
lo llevo dentro,
con su leve ruido
y su salada sangre.
En las noches lo oigo
cuando hay silencio,
su latido se impone.
Amarra suavemente
los pensamientos
y se va yendo
no se donde,
cuando duermo.
es leve cual suspiro,
rítmico y adormilador
como una nana.
Por eso me gusta el mar,
porgue como al corazón,
lo llevo dentro,
con su leve ruido
y su salada sangre.
En las noches lo oigo
cuando hay silencio,
su latido se impone.
Amarra suavemente
los pensamientos
y se va yendo
no se donde,
cuando duermo.