Sucedió hace muchos años.

mikelo

Poeta adicto al portal
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus poemas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.

En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.
 
Última edición:
Válgame Dios.
Mikelo, me has atropellado las neuronas!
Me gusta mucho sobretodo cuando alza la manos y se deja por el viento lanzarse a la nada. Me encantaría poder hacer eso, y tú podrías relatarlo, pero yo ya no estaría para poder leerte en tu genialidad de relato. Y no tengo tu número!!!
Resulta que esas sierras alguna vez he pasado observándolas desde la ventanilla del coche y resulta que hace unos días, el treinta y uno de junio te vi en un vagón reposando tu mirada en la nada... y tú no me viste sonreirte con cariño.
Genial, el final al principio me confundía, creo que no me fijé bien en la fecha, y el poema no concordaba con tiempos...
Después de cenar, y recoger minuciosamente tu escrito he digerido bien lo sucedido.
Está genial, por cierto me gusta el relato a través de la naturaleza. He podido imaginarme igual que él, en sus pasos.
Un enorme abrazo con cariño!!

Y dime, ese veinte siete de septiembre, que estaba yo haciendo?
 
Mikelo, eres un Señor escritor. Tu escrito posee todos los elemetos de la litertura por excelencia. Suspenso, investigación, observaciones verídicas, prosa poetica, desarrollo, tranciciones perfectas, elemento de sorpresa, patetismo, claridad de expresión, composición, originalidad, y movimiento. Sus movimientos son a diferentes niveles de comprensión, multidimensionalismo que se atreve a llevarnos a otra página, de otra publicación y que además nos deja con una duda de si es autobiográfico este suicidio. La fecha es para este Septiembre del 2009. Lo únco que puedo decirte es que tienes mucho que contarnos en la máquina del tiempo, y tienes mucho que volar en los símbolos eternos. Quedo maravillada y satisfecha, me llena y me vacía tu creatividad. Mis respetos.
ERA
 
Una historia para pensar, muy bien redactada, viajé contigo por todos esos rincones, que yo personalmente conozco y he disfrutado de ellos.
Una historia contada desde un futuro lejano, el 29 de septiembre del 2009 fecha que no llego. Me dejaste intrigada.
Un placer leerte Ángel.
Saludos.
 
Mikeloo!!!! y a mi me das estrellas sin confusión algunaa??...entonces yo que te daree??...constelaciones??...Una Galaxia enteraa!!!:::sorpresa1:::....cuidatee..besitos:::hug:::
 
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus poemas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.

En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Muy buen relato Mikelo. Muy bien descritas las situaciones y la naturaleza. Tiene intriga hasta el final, bien jugados los tiempos. Me ha gustado la parte en la que el protagonista se lanza al vacío como un águila. Yo una vez tuve un sueño parecido que volaba como un pájaro, podía ver bajo mis alas las escarpadas montañas sin dimensión ni espacio y me sentía libre y feliz. Tal vez la muerte a la que tanto tememos sea así, una liberación de toda atadura, llevándonos a la calma y a la paz de la ¿nada? o del ¿todo?. No se. Un abrazo y estrellas a tu relato.
 
[FONT=&quot]Me pareció extraordinario tu relato, sobre todo porque deja una marcada expectación al lector al final de tu narración, además de un halo de desconcierto; son estos puntos, a parte de la muy buena narrativa empleada lo que llena de vida y de exquisitez tu original obra, y espero que sea así, una genial obra y no una novedosa carta de despedida. Saludos hermano, y full estrellas para tu trabajo.
 
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus poemas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.

En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Ángel tu escrito desmorona mis sentidos.

Todos han sido atraídos por el paisaje a los ojos de un vuelo a pleno, porque caracteriza la libertad, las ansias de vivir una vida más allá de los rutinarios minutos de la vida normal. ME quedo en la diéresis que haces del destino, en aquella mano que no lo propone pero se despide...
Y me quedo susurrando al teclado adonde irás que nos los dices envuelto en tan mágicas palabras, un desconcierto de colores lo llamaría.
Quién es aquel que libera el alma en los sentidos, mezclando así las reflexiones de vida entre la muchedumbre inentendida?
Tu escrito, me sabe a ocasos inconclusos y a magia sin mago, donde la escencia se libera, buscando acaso un final menos trágico. Inventándose la ruptura de lo cotidiano, quizás anhelando un amanecer ya en el sol y no sólo contemplándolo...

Tu prosa trae a mí distintos sentires, a los que siempre atañenen experiencias vivdas. No hay una sola persona en el mundo que no sienta lo que ya han sentido otras, pero nadie puede expresarlas de igual manera y tú tienes el don de hacerme tatuar tus letras en la reflexión y en el alma.

Un placer leerte, un beshote a tus alas.
 
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus po
Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.


emas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.


En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.

Me he emocionado al leerlo, yo también he andado alguna vez por esos,
bellos paisajes, y creo y pienso que es placer leerlo, como al hacerlo, te
transportara hasta aquellas cimas, notando la brisa del viento en tu cara.

Un abrazo sincero de tu amigo salvarroso
 
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus poemas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.

En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.

Me he emocionado al leerlo, yo también he andado alguna vez por esos,
bellos paisajes, y creo y pienso que es placer leerlo, como al hacerlo, te
transportara hasta aquellas cimas, notando la brisa del viento en tu cara.

Un abrazo sincero de tu amigo salvarroso
 
Última edición:
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus po
Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.


emas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.


En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.

Me he emocionado al leerlo, yo también he andado alguna vez por esos,
bellos paisajes, y creo y pienso que es placer leerlo, como al hacerlo, te
transportara hasta aquellas cimas, notando la brisa del viento en tu cara.

Un abrazo sincero de tu amigo salvarroso
 
Válgame Dios.
Mikelo, me has atropellado las neuronas!
Me gusta mucho sobretodo cuando alza la manos y se deja por el viento lanzarse a la nada. Me encantaría poder hacer eso, y tú podrías relatarlo, pero yo ya no estaría para poder leerte en tu genialidad de relato. Y no tengo tu número!!!
Resulta que esas sierras alguna vez he pasado observándolas desde la ventanilla del coche y resulta que hace unos días, el treinta y uno de junio te vi en un vagón reposando tu mirada en la nada... y tú no me viste sonreirte con cariño.
Genial, el final al principio me confundía, creo que no me fijé bien en la fecha, y el poema no concordaba con tiempos...
Después de cenar, y recoger minuciosamente tu escrito he digerido bien lo sucedido.
Está genial, por cierto me gusta el relato a través de la naturaleza. He podido imaginarme igual que él, en sus pasos.
Un enorme abrazo con cariño!!

Y dime, ese veinte siete de septiembre, que estaba yo haciendo?

Paula, es una alegría tenerte por estas letras.
¿Quién te dijo que él no vió tu sonrisa? Precisamente esa, era una de la imágenes del protagonista. ¿Cómo lo sé? En un rincón de su libreta azul está escrito, con letra menuda..., pero clara.
A tu pregunta no puedo responderte; en su libreta no hay nada al respecto... Pero..., si vuelas en tu sueño, retrocederás en el tiempo hacia delante, como si fuese un infinito bucle y lo sabrás. Después me lo cuentas... ¿vale?.... pero antes de la fecha...
Gracias amiga, por tu simpatía.
Un abrazo también para tu persona.
 
Mikelo, eres un Señor escritor. Tu escrito posee todos los elemetos de la litertura por excelencia. Suspenso, investigación, observaciones verídicas, prosa poetica, desarrollo, tranciciones perfectas, elemento de sorpresa, patetismo, claridad de expresión, composición, originalidad, y movimiento. Sus movimientos son a diferentes niveles de comprensión, multidimensionalismo que se atreve a llevarnos a otra página, de otra publicación y que además nos deja con una duda de si es autobiográfico este suicidio. La fecha es para este Septiembre del 2009. Lo únco que puedo decirte es que tienes mucho que contarnos en la máquina del tiempo, y tienes mucho que volar en los símbolos eternos. Quedo maravillada y satisfecha, me llena y me vacía tu creatividad. Mis respetos.
ERA

Estimada lectora, todo esto es pura fantasía e imaginación, la propia existencia puede que también lo sea.
Este relato tan solo es un experimento un juego psicológico
Amiga ERA, me alegra saber que te gustase. Muchas gracias por generosa critica.
Un abrazo.
 
Última edición:
Una historia para pensar, muy bien redactada, viajé contigo por todos esos rincones, que yo personalmente conozco y he disfrutado de ellos.
Una historia contada desde un futuro lejano, el 29 de septiembre del 2009 fecha que no llego. Me dejaste intrigada.
Un placer leerte
Saludos.

Todos esos lugares bien merecen de múltiples relatos, pues son maravillosos.
De eso trato, de intrigar y, el tuyo comentario me llena de satisfacción.

Muchas gracias querida Amiga, por esas pálabras y la compañía por estas cumbres de la fantasía literaria. ¿Volar...? ¡en avión!

Un abrazo
 
Última edición:
Mikeloo!!!! y a mi me das estrellas sin confusión algunaa??...entonces yo que te daree??...constelaciones??...Una Galaxia enteraa!!!:::sorpresa1:::....cuidatee..besitos:::hug:::



¡Vaya que sorpresa!
Gracias Zole, eres estupenda y tus escritos el reflejo.
Un beso
 
Muy buen relato Mikelo. Muy bien descritas las situaciones y la naturaleza. Tiene intriga hasta el final, bien jugados los tiempos. Me ha gustado la parte en la que el protagonista se lanza al vacío como un águila. Yo una vez tuve un sueño parecido que volaba como un pájaro, podía ver bajo mis alas las escarpadas montañas sin dimensión ni espacio y me sentía libre y feliz. Tal vez la muerte a la que tanto tememos sea así, una liberación de toda atadura, llevándonos a la calma y a la paz de la ¿nada? o del ¿todo?. No se. Un abrazo y estrellas a tu relato.

Querida Lore, hago mío totalmente tu comentario. Desde el sueño a la "tal vez la muerte", coincido con ese tu razonamiento. En parte la esencia de este relato está fundamentada en ello.
Muchas gracias por pasar, leer y opinar.
Un abrazo.
 
[FONT=&quot]Me pareció extraordinario tu relato, sobre todo porque deja una marcada expectación al lector al final de tu narración, además de un halo de desconcierto; son estos puntos, a parte de la muy buena narrativa empleada lo que llena de vida y de exquisitez tu original obra, y espero que sea así, una genial obra y no una novedosa carta de despedida. Saludos hermano, y full estrellas para tu trabajo.

Estimado Ramger te agradezco de manera especial tu comentario.
Últimamente no estoy muy bien anímicamente, apenas si tengo ganas ni tan siquiera para contestar. Pero cuando personas de tu calidad entran en mis letras para dejarme su opinión, sin duda que esto supone para mi persona un buen “chute” de calor humano.
Gracias hermano poeta, de todo corazón. Deseo en breve poder seguir pasándome por tus escritos.
Un cordial y afectuoso abrazo.
 
una lágrima;2302541 dijo:
Ángel tu escrito desmorona mis sentidos.

Todos han sido atraídos por el paisaje a los ojos de un vuelo a pleno, porque caracteriza la libertad, las ansias de vivir una vida más allá de los rutinarios minutos de la vida normal. ME quedo en la diéresis que haces del destino, en aquella mano que no lo propone pero se despide...
Y me quedo susurrando al teclado adonde irás que nos los dices envuelto en tan mágicas palabras, un desconcierto de colores lo llamaría.
Quién es aquel que libera el alma en los sentidos, mezclando así las reflexiones de vida entre la muchedumbre inentendida?
Tu escrito, me sabe a ocasos inconclusos y a magia sin mago, donde la escencia se libera, buscando acaso un final menos trágico. Inventándose la ruptura de lo cotidiano, quizás anhelando un amanecer ya en el sol y no sólo contemplándolo...

Tu prosa trae a mí distintos sentires, a los que siempre atañenen experiencias vivdas. No hay una sola persona en el mundo que no sienta lo que ya han sentido otras, pero nadie puede expresarlas de igual manera y tú tienes el don de hacerme tatuar tus letras en la reflexión y en el alma.

Un placer leerte, un beshote a tus alas.




Siempre me queda de tus comentarios un satisfacción difícil de explicar.
Hay veces que leyéndote pienso que es tu persona la autora de ellos. Pero lo más curioso es, que cuando leo los tuyos me parecen míos.
Sensaciones compartidas y tal vez presuntamente vividas..., puede que esta sea la magia de nuestra amistad.
Gracias mi buena maga Natalia.
Un abrazo.
Mikelo
 
Última edición:
Bella expresión de lo bello miquéelo.

Gran relato de la narrativa con con relieve, como si de un cuadro

que pudieras adentrarte en su interior, con la belleza natural,

de la naturaleza viva.

Mi enhorabuena por esta prosa, tan real y llena de vida, tratada, con tan buen gusto y tan expresiva, y tan buen conocedor del paisaje que aquí mencionas.

Me he emocionado al leerlo, yo también he andado alguna vez por esos,
bellos paisajes, y creo y pienso que es placer leerlo, como al hacerlo, te
transportara hasta aquellas cimas, notando la brisa del viento en tu cara.

Un abrazo sincero de tu amigo salvarroso





Amigo Salvarroso celebro tu grata compañía en estas letras, de igual manera que nuestros largos paseos por esos lugares. Nada hay respecto a este relato, que tu ya no sepas.
Gracias nuevamente por esa fraternal amistad. Seguimos viéndonos y leyéndonos
Un abrazo que te daré personalmente dentro de unos días.
Mikelo





Pd. Vigila tus "post" pues lo has repetido tres veces.
 
Última edición:
Siempre me queda de tus comentarios un satisfacción difícil de explicar.
Hay veces que leyéndote pienso que es tu persona la autora de ellos. Pero lo más curioso es, que cuando leo los tuyos me parecen míos.
Sensaciones compartidas y tal vez presuntamente vividas..., puede que esta sea la magia de nuestra amistad.
Gracias mi buena maga Natalia.
Un abrazo.
Ángel

¿Será acaso la misma sensación que siento en este preciso momento? A veces leyéndote no sé si lo que destilas es un increíble talento o es la magia de tus ojos que hace que contemples todo desde un lugar cercano, muy cernao, al corazón?
A veces rondo por tus escritos nuevamente, me sacia leerlos de nuevo, quita la desolación que produce esta distancia amigo.
Un beshote grande.
Natu.-
 
Sucedió hace muchos años, ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se publica.
Quizás, pudo suceder tal y como en este momento lo relato. Jamás me dejó constancia de ello en ninguna de nuestras interminables charlas, mientras recorríamos las cumbres de la sierra; ni siquiera el más leve atisbo.

Domingo, esta vez lo prefiere al sábado. Coincide con sus planes…
Llevaba tiempo al parecer, preparando este día, puede que toda la vida.

Apenas lleva comida en la mochila, solo un par de barras de cereal y agua. Tampoco la cámara fotográfica digital, ni los prismáticos. Guarda como siempre, el pequeño cuaderno de tapas de cartón azul y páginas cuadriculadas, donde va dejando anotados sus poemas. También lleva consigo la carga de su pesadumbre crónica.

En el apeadero del barrio, los primeros rayos de sol se cuelan tímidamente entre las nubes del incipiente otoño, barriendo lentamente la penumbra del anden. Apenas un puñado de somnolientas figuras, espera el tren de las 7:45 con destino a Cercedilla y Segovia.
El trayecto lo realiza con los ojos entornados, no dormita, tampoco piensa. Deja pasar imágenes que se confunden con las luces y las sombras que desde exterior se proyectan sobre sus párpados. Frente a él, dos niños se ríen, a su lado una joven discute por el teléfono nerviosamente y más allá varias parejas charlan animadamente.
Casi al final, antes de llegar a la estación de Cercedilla para trasbordar, toma la libreta y con un lápiz gastado, realiza pausadamente varias anotaciones.

El tranvía en el que ahora asciende hasta la estación del Puerto de Navacerrada, traquetea y chirría con un quejido lastimero en las curvas; algunos robles cercanos a la vía frotan sus hojas con el convoy. Está repleto de montañeros y varios ciclistas bien pertrechados para el descenso, aguardan en la plataforma de entrada.

Toma el sendero de siempre, apenas transitado, que escondido tras la estación, le sube al Puerto de Navacerrada. Camina despacio, entre sombras de pino albar, sintiendo el frescor de la humedad que el terreno mantiene y el penetrante aroma de la vegetación que le rodea. Hoy no lleva el bastón compañero de apoyo. Él tampoco está invitado al paseo.

Cruza rápido el collado del Puerto, punto de encuentro e inicio diferentes rutas.
Sube ya a buen paso, los más de cuatrocientos metros de altitud que desde el Puerto le separan de la cima de Guarramillas. Marcha por una senda apenas marcada, alejado de la pista de cemento, cuya cicatriz en zigzag hiere la montaña.

Desde el alto de Bola del Mundo, con los latidos del corazón golpeándole las sienes, contempla el Pico de la Maliciosa, allí está el final de su etapa y apenas asomando su cuerno animal, la formación rocosa del Peñotillo. No piensa.
Baja corriendo por la ladera hacía el Collado del Piornal; llegando a este, siente una punzada en el hambriento estómago y se detiene un momento. Sentado sobre una roca, toma de una de las barras de cereales, lo acompaña al final con un trago pausado y largo de agua. Desde ese lugar, contempla una vez más la inconfundible silueta azulada de Cuerda Larga. Toma el cuaderno y escribe. Esta vez si piensa.

Son las doce del mediodía. Sobre una de las peñas del Pico de la Maliciosa, contempla el magnifico paisaje que la naturaleza regala a sus ojos.
Desdibujados por una ligera neblina se aprecia el macizo de la Pedriza con sus torres graníticas, la cuenca alta de río Manzanares, el embalse de Santillana de reflejos plateados; los pueblos de Mataelpino, el Boalo, Cerceda, Becerril de la Sierra, Moralzarzal, Collado Villalba, Navacerrada pegado a la pequeña lamina azul de su embalse y Guadarrama. Más lejanos, el monte Abantos con su ladera sur calcinada por incendios provocados. Cuelgamuros con su esperpéntica y faraónica cruz agrediendo el valle; Cabeza Lijar, Alto del León y los tres dientes de la Peñota sobre el pueblo de Cercedilla.
Próxima a la cima de la Maliciosa, más abajo y a la derecha la roca puntiaguda del Espolón Promesas.

Al borde mismo de sus pies, la pared sur se le ofrece vertiginosa, interminable y atrayente; adornada de esculturas labradas paciénteme por el paso del tiempo.

Se siente ave que desde una posición vigía y privilegiada, explora el paisaje en busca de sustento.
Una pareja de águilas reales de vuelo majestuoso, interrumpen en este momento en el campo de su visión. Se dejan llevar por la caricia de la corriente térmica. Una de ellas, gira bajando hacia él, se aproxima y apenas a treinta metros le lanza un agudo chillido, para retornar con su compañera. Es la señal convenida. No se puede quejar, tiene una excelente compañía. La mejor de todas.

Cierra los ojos, un viento racheado comienza agitarle el chubasquero verde. Extiende los brazos; por unos segundos queda quieto impasible, sintiendo solamente el aire en su rostro y el murmullo silbante entre las grietas del granito.
¡Y se lanza...! Vuela unido a su mochila, con alas de plomo en pos de las águilas. Ahora él, es su propio dueño, no más vida tirana... Sin dimensión de espacio ni de tiempo que valga... Poco a poco, una cálida y confortable luz lo va envolviendo con su manto, llenándolo con su calma; le lleva consigo feliz y libremente a su destino: con la amada Nada.

Dejó en ese mismo sitio, su gorra azul añil, sus gafas de sol y la libreta. En ella, en la penúltima pagina había escrito dos teléfonos, uno era el mío, el otro el de una mujer, acompañados de unas breves notas. La gorra y las gafas, su patrimonio, para mí y para ella la libreta, su sentimiento.

En la última página dejo sus últimos versos:
http://www.mundopoesia.com/foros/2100019-post1.html
Extrañamente, este poema, fue publicado no hace mucho en este mismo lugar..., incluso, antes de que todo esto aconteciese...



Sucedió hace ya muchos años. Fue un 27 de Septiembre del año 2009 y ningún medio de información lo recogió. Es la primera vez que se hace público.


Es muy bueno este escrito, si Mikelo, muy bueno; pero al leerlo me asustó su tematica.
Mis estrellas para ti y un abrazo que te sujete fuerte y no te deje llevar a la Nada.

Un beso. Nessa.
 
Magnífico relato mi querido Mikelo, atrapa desde el principio invitando a pasear por unos paisajes tremendamente hermosos, para terminar con un final inesperado, lleno de misterio y un toque dulce. Lo he disfrutado.
Besos hasta tí, estrellas al vuelo pleno del águila.
 
Es muy bueno este escrito, si Mikelo, muy bueno; pero al leerlo me asustó su tematica.
Mis estrellas para ti y un abrazo que te sujete fuerte y no te deje llevar a la Nada.

Un beso



Querida Nessa, la nada no debe asustarte, en este caso, es ficción; un sencillo experimento sin talento con el caprichoso tiempo.
No tengamos el mínimo temor la sin sustancia de la nada. La vida, a veces, si que me asusta.
Tengo tu abrazo, recibe mis besos de agradecimiento.
Mikelo.

 
Última edición:
Magnífico relato mi querido Mikelo, atrapa desde el principio invitando a pasear por unos paisajes tremendamente hermosos, para terminar con un final inesperado, lleno de misterio y un toque dulce. Lo he disfrutado.
Besos hasta tí, estrellas al vuelo pleno del águila.


¿Puede ser ese final el comienzo de lo inesperado...?
Agradezco de corazón el tiempo que me dedicas.
Un abrazo en este silencio.
Mikelo.
 
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