Adorné mi muñeca
con cuentas de ámbar
para que los Dioses ataran mi vida
al camino que pisan las Ninfas.
Puse en la ventana
una vela blanca
para alegrar a los ojos que sueñan
con cuentos de Magos.
Coloque en la sala
azahar del limonero
que vive en la terraza,
y con un libro en la mano,
la música baja,
y el pensamiento errando
te espere.
Espere que fueras tú,
no mi sueño de ti.
Estaba inquieta
porque te habías envuelto
en otros besos,
en otras caricias.
Unos pasos
por mi conocidos,
traían recuerdos antiguos
y nuevas sonrisas.
Entre tu y yo
no puse nada.
Surgieron horas
sin ser interpretadas.
Nació otra vida
dentro de la vida
que antes lloraba.
con cuentas de ámbar
para que los Dioses ataran mi vida
al camino que pisan las Ninfas.
Puse en la ventana
una vela blanca
para alegrar a los ojos que sueñan
con cuentos de Magos.
Coloque en la sala
azahar del limonero
que vive en la terraza,
y con un libro en la mano,
la música baja,
y el pensamiento errando
te espere.
Espere que fueras tú,
no mi sueño de ti.
Estaba inquieta
porque te habías envuelto
en otros besos,
en otras caricias.
Unos pasos
por mi conocidos,
traían recuerdos antiguos
y nuevas sonrisas.
Entre tu y yo
no puse nada.
Surgieron horas
sin ser interpretadas.
Nació otra vida
dentro de la vida
que antes lloraba.